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lunes, marzo 23, 2026

SALÍAS: LIBERTAD ETERNA Por Douglas Zabala



El 23 de marzo de 1776, en la provincia de Venezuela, entonces parte del Imperio español, nació en Caracas Vicente Salías. Llegó a estos parajes colmados de profundas contradicciones donde se vivía bajo el yugo de una sociedad colonial rígida, dividida por castas y dominada por una corona que veía a estas provincias como simples proveedoras de recursos.

 

Cuando Vicente Salías llega a su juventud comienza a escuchar los rumores de que en países como Francia y Norteamérica se estaban gestando movimientos revolucionarios a favor de la ilustración, quienes inspiraron profundamente las primeras tertulias de los jóvenes independentista de Caracas. Fue en este contexto de opresión y aires libertarios donde se forjó el carácter de Salías.

 

Este ilustre médico y poeta siempre viene a nuestra memoria al entonar el glorioso himno “Gloria al Bravo Pueblo”, cuya autoría muchos atribuyen a él, aunque algunos historiadores la compartan con Don Andrés Bello. Ese canto, que hoy nos eriza la piel, nació del espíritu de aquel joven que buscaba romper las amarras del yugo español.

 

Salías hizo historia en la medicina venezolana cuando, en 1804, recibió al médico español Francisco Javier Balmis, líder de la Expedición Filantrópica de la Vacuna contra la Viruela. Juntos, instalaron la Junta Central de la Vacuna en una Venezuela rural y colonial, llevando esperanza sanitaria a la población.

Su pasión científica lo llevó a escribir artículos sobre la vacuna antivariólica, mientras en su faceta literaria nos legó obras como “La Medicomaquia”, el “Canto a la Acción de Bárbula”, y sus inolvidables “Madrigales y Elegías”.

 

Salías es mucho más que sus méritos profesionales; es el símbolo del patriotismo que desafía la opresión. Sus últimas palabras antes de ser fusilado el 17 de septiembre de 1814 resonaron como un grito de lucha: “Dios omnipotente, si allá en el cielo admites a los españoles, entonces renuncio al cielo”.

 

En un país que lucha por su democracia, Vicente Salías sigue siendo inspiración para quienes, como él, abrazan la valentía como banderas de libertad eterna.

 

¡Gloria al bravo pueblo!

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