
Los amores del presidente Donald Trump con Venezuela ¿cómo son? ¿Con quién son? Es pertinente colocar en contexto la relación del presidente norteamericano con la señora Delcy Rodríguez como encargada de la Presidencia de la República, poniendo como cierre de esta referencia el último mensaje de ella desde Caracas hacia Washington. El relevo del general en jefe Vladimir Padrino López como ministro de la Defensa y la colocación en su lugar del otro general en jefe, Gustavo González López.
A la hora de colocar en una balanza la trayectoria de ambos oficiales, una tarea imprescindible para poder ubicar en una interpretación bien cercana del mensaje que se envía desde el Palacio de Miraflores hasta la Casa Blanca, las lecturas sitúan cada letra dentro de la coyuntura que se vive en Venezuela desde el 3 de enero de 2026, luego de la operación Resolución Absoluta en la incursión militar en Venezuela por parte del gobierno de los Estados Unidos, que incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas estratégicas militares y durante la cual Nicolás Maduro junto con su esposa, Cilia Flores, fueron capturados, y a continuación trasladados a Nueva York, Estados Unidos, para enfrentar imputaciones por narcoterrorismo y tráfico de drogas que databan de 2020.
Padrino empieza a figurar desde su designación como jefe del Estado Mayor General del Ejército. Desde allí pasa a ser comandante estratégico operacional, cargo que ocupa simultáneamente con el de ministro de la Defensa durante tres años. Su figuración más notoria se inicia a partir del año 2014 hasta la fecha como titular del quinto piso. Un récord de desempeño de gestión en esa cartera ministerial. Se puede precisar que su gestión ha sido más madurista que chavista en términos de peso específico dentro del gabinete y en Fuerte Tiuna si le queremos etiquetar. Un hombre de Maduro. Una ficha de lealtad y confianza del preso que purga su retención en una cárcel norteamericana en este momento. Padrino es asociado con Vladimir Putin y con Rusia en asociación geopolítica y en cierta manera académica con el régimen de China. Su libro La escalada de Tucídides. Hacia la tripolaridad es el asiento doctrinario fundamental para un concepto que se maneja académicamente dentro de la línea del pensamiento militar de la actual FAN en los institutos de formación profesional, conocida como la Guerra Difusa. El manejo de este Vladimir fue en los cuarteles, hacia los patios de formación y las formaciones de lista y parte.
González camina institucionalmente desde antes – es más antiguo que Padrino – y especialmente fuera de los cuarteles. Fue director de Planificación en el Ministerio de Infraestructura en los tiempos de Diosdado Cabello, presidente del Metro de Caracas y Los Teques, comandante general de la Milicia Nacional, secretario de Seguridad e Inteligencia en el sistema eléctrico, jefe del Centro Estratégico de Seguridad y Protección Patria (Cespa), director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), ministro del Interior, Justicia y Paz, intendente de Pdvsa, jefe de la Casa Militar de Delcy Rodríguez y ahora ministro de la Defensa. En términos de lealtad, confianza y tranquilidad del entorno es un hombre de Chávez, de Diosdado, lo fue de Maduro y ahora, después del 3 de enero de 2026 lo es de Delcy y del Rodrigato.
Padrino y González tienen sanciones. Este las tiene de Estados Unidos, de Canadá, de Suiza y de Panamá. Ambos son egresados de la Escuela de las Américas en Estados Unidos. González le lleva a Padrino alguna ventaja política; de manera que en términos de portarse bien para blanquearse, para legitimarse y para tener un nuevo certificado de buena conducta por el Departamento de Estado es González el que será capaz de hacer más méritos por encima de cualquier escrúpulo y barrera moral para certificar su nueva lealtad y camisa de probidad política. Paris bien vale una misa. Y eso es válido para la presidenta encargada.
Uno siente que algo así está ocurriendo con estos amores del presidente Donald Trump con Delcy Rodríguez. Que ese arrobamiento desde el Salón Oval cada vez que se refiere a ella, que esos suspiros políticos desde el Fuerza Aérea 1 y esos besos volados en cada declaración y rueda de prensa desde los jardines presidenciales son parte de los intereses de Estados Unidos dentro de un libreto fuera del escenario que se llama la Realpolitik que trasciende a lo platónico. Y lo están haciendo excelente ambos en esa obra que se impone por encima de la gente, de los países y del corazón que se llama poder. Trump está halando el poder hacia su país y Delcy lo está haciendo para mantenerse en él en una relación de amores políticos donde lo que está en juego es su libertad y hasta su vida. Y allí París bien vale una misa. Ella está haciendo un trabajo que se orienta hacia tres exigencias del norte. Es sencillo:
- Garantizar el suministro confiable del petróleo venezolano hacia Estados Unidos mientras la prioridad operacional militar se ejerce hacia el Medio Oriente.
- Cortar la vinculación geopolítica de Venezuela con el eje del mal: Cuba, Nicaragua, Rusia, China, Irán y el terrorismo islámico. El retorno de Venezuela hacia su vecindario geoestratégico.
- Normalizar la relación política, económica, social y militar de Estados Unidos con Venezuela.
Mientras esas exigencias se cumplan en el tenor del corolario Trump dentro de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de America aprobada en noviembre de 2025 para reafirmar el predominio estadounidense en el hemisferio occidental; Delcy Rodríguez puede seguir jugando a la revolución bolivariana internamente en el territorio venezolano y asumiéndose en la son of a bitch de la Casa Blanca.
Entonces, frente a este nuevo WhatsApp que le envía Delcy a Donald notificándolo de la designación de González López por Padrino López en el Ministerio de la Defensa, se cierra más en sus círculos de confianza y lealtad, especialmente dentro de la Fuerza Armada Nacional (FAN) con el convencimiento que esta tiene un rol protagónico antes, durante y después de un cambio político en Venezuela y sobre todo, le aplaca los demonios de violencia, de inestabilidad y de ingobernabilidad que puedan generarse desde el Poder Popular en esta Pax Trumpica en Venezuela.
Queda Diosdado aún, pero ese será un trabajo sucio para el nuevo ministro desde Fuerte Tiuna. Sale Padrino, entra González… y eso hace que Delcy permanezca.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario