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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, marzo 14, 2026

MAESTRO INMORTAL Por Douglas Zabala

 


En el largo recorrido de la historia venezolana, muchas figuras han brillado con la luz serena y profunda de un Maestro. Hoy hablaremos de un ciudadano ejemplar.  Se trata de un margariteño, quien cumplió una vasta jornada como Educador; se inició como Maestro de una Escuela Rural y terminó siendo ministro de Educación.  Luis Beltrán Prieto Figueroa, dejó un legado fundamental, no sólo para Venezuela, sino para América Latina.

 

Prieto Figueroa nació en La Asunción, Nueva Esparta, el 14 de marzo de 1902, el mismo año cuando arranca la batalla de La Victoria entre las fuerzas de la Revolución Libertadora, cuyo jefe supremo es Manuel Antonio Matos, y el ejército nacional al mando del presidente Cipriano Castro.

 

Como Maestro, dará las primeras clases en su pueblo natal, cuando apenas tenía 18 años de edad, en la Escuela Federal Francisco Esteban Gómez. Allí enseñará hasta 1925 cuando se va a Caracas para proseguir estudios y dar así comienzo a su permanente lucha por la democracia y la dignidad del maestro venezolano.

 

Luis Beltrán desde muy joven demostró interés infinito por los estudios y el saber. La dimensión humana de este noble venezolano no tiene parangón. Su pasión por el quehacer político lo supo combinar con su dedicación a la enseñanza, la escritura y hasta la poesía.

 

Su trabajo está inserto dentro de la filosofía del humanismo democrático y en sintonía con su credo, el cual siempre repetía: “A través de la educación se forja la nación, se orienta el porvenir y se impulsa el progreso de los pueblos”.  El maestro Prieto, concebía como guía de entrenamiento para los educadores rurales y de la ciudad, el ejercicio de liderazgo que debía tener el docente sobre la comunidad.

 

Este venezolano sencillo, no se conformó con dictar clases en nuestro territorio, sino que salió de sus fronteras a enseñar esos principios generales de la educación. En su afán por educar el Maestro Prieto concentra su dilatada experiencia como catedrático en Cuba, Honduras, Costa Rica y Venezuela, y como jefe de Misiones Educativas al servicio de la UNESCO.

 

Las obras más emblemáticas que no puedes pasar por alto, entre otras fueron: El concepto de líder; De una educación de Castas a una Educación de Masas; Joven Empínate, Mensaje y Lección de un Maestro a la Juventud; El Magisterio Americano de Bolívar; El Estado y la Educación en América Latina.

 

El legado de Prieto está inserto dentro de la filosofía del humanismo democrático, y en sintonía con su credo, el cual siempre repetía: “Educar es, por encima de todo, formar una conciencia, crear un espíritu, señalar un rumbo y a veces el que señala el rumbo, no ha recorrido el cambio, pero sabe por dónde va”.

 

En 1948 ejerciendo de Ministro de Educación, presentó el Proyecto de Ley Orgánica de Educación Nacional, y allí propuso:

 

“Formar al hombre en la plenitud de sus atributos físicos y morales, ubicado perfectamente en su medio y en su tiempo como factor positivo del trabajo de la comunidad, tiene que ser la meta de un sistema educativo moderno. En la vida democrática, el cambio es lo característico, y la educación debe preparar a las generaciones para adaptarse cada día a los cambios sucesivos”.

 

De este tenor era el concepto y la filosofía mantenida en toda su vida pública, sobre el rol de la función de educar, por quien en este día debe ser objeto de recordatorio por estar cumpliendo año de nacimiento.

 

Rindamos homenaje a nuestro gran Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien, desde el Panteón Nacional, se une a la inmortalidad junto a otros grandes patriotas como Simón Bolívar. Su memoria vivirá eternamente en nuestros corazones y en la historia de Venezuela.

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