La «opacidad» que rodea al Gobierno en Cuba, liderada por una cúpula militar históricamente enemistada con EE.UU., impide a los analistas discernir con claridad quién podría ser la figura que lidere una transición en la isla tras la posible toma de control anunciada por el presidente Donald Trump.
«Los regímenes totalitarios son muy opacos y es imposible adivinar quién pudiera jugar el papel de Delcy Rodríguez» en la isla, dijo a EFE Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida.
En alusión a la captura del líder chavista Nicolás Maduro y la alianza del presidente Donald Trump con la chavista Delcy Rodríguez al frente de un Gobierno tutelado, Arcos señaló que «Cuba no es Venezuela» y advirtió que en el país suramericano fue «más fácil identificar actores dispuestos a negociar a espaldas de un poder más difuso».
«Cuba es un régimen totalitario desde hace casi 70 años, donde el poder está extremadamente jerarquizado y la élite unificada tras un poder real, el general Raúl Castro. (…) El precio de negociar con EE.UU. a espaldas del líder es la muerte», advirtió el politólogo.
La Habana no es Caracas
Trump ha repetido que «Cuba es la siguiente» tras Venezuela e Irán, y que el Gobierno cubano «está destinado a caer» tras el recrudecimiento de la severa crisis económica en la isla, en medio del bloqueo de crudo impuesto por Washington en el Caribe y la caída de Maduro, uno de los principales valedores de La Habana.
Con su estructura centralizada y «una élite mucho más cohesionada», definir en Cuba una figura transicional «es aún más difícil que encontrar una Delcy venezolana», coincidió el historiador de la Universidad Wisconsin-Madison Andrés Pertierra.
Para Pertierra, sería «algo sumamente difícil de imaginar» que la cúpula de ‘históricos’ – liderada por Raúl Castro, de 94 años, cambie de pronto su retórica confrontacional, aunque «con los logros de la Revolución en ruinas, quizás habrá gente suficiente dispuesta a pasar la página».
«Incluso si existiera una figura semejante a Delcy Rodríguez, ¿quién tendría la autoridad para manejar el descontento interior y las demandas de Trump?», agregó el experto en relaciones cubano-estadounidenses.
Los Castro, el poder real en Cuba
Analistas afirman que el clan familiar de los Castro, liderado primero por el fallecido Fidel Castro y luego por su hermano menor Raúl, es el que gobierna el país caribeño por encima del presidente Miguel Díaz-Canel.
Según reportes, el secretario de Estado de EE.UU., el cubano-estadounidense Marco Rubio, estaría dialogando a través del nieto de Raúl Castro. «El presidente Trump cree y sabe que el régimen cubano quiere llegar a un trato», dijo este martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
En Cuba «no queda otro remedio que negociar con el poder real, Raúl Castro, y sus representantes de entera confianza, su hijo y su nieto», afirmó Arcos, para quien Díaz Canel es «apenas una fachada civil de lo que es en realidad un régimen militar», por lo que su eventual salida del poder «no significa nada».
«Solo la salida del poder del clan Castro representa la posibilidad de un cambio de régimen. No podemos saber quién encabezará la deseada transición. Habrá que esperar a que se aclare la niebla actual, pero no cabe duda de que será un militar, porque los militares son el poder real en Cuba», destacó el exasesor del Departamento de Estado para temas de derechos humanos en Cuba.
Una comunidad influyente
El precedente de la Venezuela pos Maduro, donde Trump ha dejado fuera a figuras opositoras clave como la Premio Nobel de la paz, María Corina Machado, presenta un reto para la disidencia cubana, respaldada por un exilio que mantiene una alianza estrecha con el trumpismo.
Según Arcos, los opositores cubanos ya están «coordinando» con la Administración para «tener un rol activo en la transición», muy necesario porque, en su opinión, Washington los necesita para «entender el terreno político en la isla, aprobar los interlocutores aceptables, y lo más importante, para garantizar la legitimidad del proceso».
«A diferencia de los venezolanos, es cierto que los cubanos son mucho más influyentes en la política estadounidense. (…) La diáspora cubana en los EE.UU. está bien organizada y tiene historial de castigar a los partidos cuando violan sus intereses», advirtió por su parte Pertierra.
Teniendo esto en cuenta, sería difícil imaginar que Trump repita la fórmula de Venezuela, pero «está claro que las viejas reglas y lógicas políticas no siempre se imponen como antes», advirtió.
EFE

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