Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, febrero 17, 2026

Vladimiro Mujica: La logoterapia, la derrota del miedo y la lección de la UCV



El presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV se plantó frente a Delcy Rodríguez para exigir la liberación de todos los presos políticos.

Viktor E. Frankl, un neurólogo y psiquiatra austríaco, transformado en escritor y filósofo luego de transitar una dolorosa experiencia de tortura en cuatro campos de concentración de la Alemania nazi, escribió un libro corto y profundo, que leí hace algunos años, titulado en inglés Man’s Search for Meaning (El hombre en busca de sentido). El argüir que el objetivo primario de la vida del hombre, especialmente de quienes experimentan sufrimiento extremo, es la búsqueda de sentido, de significado en sus existencias, fue en su momento un concepto que contrastó profundamente con la idea de otro filósofo central de Occidente, Bertrand Russell, quien sostenía que el propósito de la vida del hombre era la búsqueda de la felicidad.

Frankl transformó su concepto fundacional en una escuela de psicoterapia, la logoterapia, que describe la búsqueda del sentido, o significado, de la vida como la fuerza motivacional central de la existencia del hombre. Pienso en la obra de Frankl y su origen en la respuesta de los prisioneros al miedo y las condiciones infames de tortura de los campos de exterminio nazis. Reflexiono como, salvando las distancias en una comparación que quizás sea extrema, que la logoterapia puede pensarse como un ejercicio colectivo, social, de superación del miedo. Quizás ello cobre especial sentido en sociedades que vienen saliendo de regímenes autoritarios, como es el caso de Venezuela donde el ejercicio del poder durante los 26 años de guerra no declarada de Chávez, Maduro y sus castas de la corrupción y el crimen contra su propio pueblo, ha estado signado por el intento de emplear la trilogía del mal: miedo, hambre y represión, para controlar a la población. Una estrategia heredada del régimen cubano, que se transformó en el eje de inteligencia de todo el autoritarismo regional.

La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, ejecutando un mandato judicial de un tribunal estadounidense, ha abierto un laberinto complejo de rutas y eventos que todavía no precisan con claridad una verdadera transición hacia la libertad y democracia de Venezuela, algo que va mucho más allá de un evento específico, y que se define más bien por un proceso, pero que, sin duda, ha abierto posibilidades que hasta hace unos meses eran inexistentes. Ello debe llevar a los sectores democráticos, especialmente a quienes hemos defendido la legitimidad de las elecciones presidenciales de julio de 2024 y el liderazgo del presidente electo Edmundo González Urrutia y de María Corina Machado, a buscar rutas de acción que, sin dejar de reconocer la ayuda fundamental del gobierno del presidente Trump, abran espacios para que la sociedad civil venezolana haga sentir su voz, conjuntamente con la de los partidos políticos que tienen la obligación de redefinirse para enfrentar los retos y tareas de la transición.

No permitir que el Madurismo sin Cabeza (Masinca) se aproveche de los espacios de tutela creados por la acción del gobierno norteamericano para perpetuarse en el poder es una tarea fundamental para los venezolanos, y los ecos de la misma tienen que llegar a los oídos de la encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, la embajadora Laura Dogu, y a todo el equipo asesor de Trump, especialmente al secretario de Estado, Marco Rubio. Ello tiene muchas ramificaciones que van desde la participación de nuestra gente en la reconstrucción de la industria petrolera, especialmente con los nuevos espacios de apertura, pasando por la reparación de las universidades y los centros de generación de conocimiento, todo alrededor de los dos puntos focales fundamentales.

Esos puntos focales son, por un lado, la preparación para la transición a la democracia, la tercera etapa del programa de Rubio, especialmente todo lo que tiene que ver con el escenario electoral y la participación de la diáspora, un universo masivo de más de 8 millones de ciudadanos que viven fuera de nuestras fronteras. Y, por otro lado, la superación del miedo, la logoterapia colectiva. A esta reacción de resistencia civil, el régimen Masinca tutelado le tiene un profundo temor porque ya no puede ejercer sin límites su perversa represión, porque los tutores norteamericanos le pondrían freno.

Es precisamente en la batallla contra el miedo que quiero terminar esta nota reconociendo la valiente y ciudadana labor de los estudiantes de mi alma mater, la UCV, y su dirigencia, que se expresó tanto en su rechazo a la visita de quien se cree dueña de la universidad, Delcy Rodríguez, como en su participación con muchas otras organizaciones en la jornada de protestas del Día de la Juventud. Ya vendrán otros días, cuando terminen de liberar a nuestros presos civiles y militares, en los que se reconocerá adecuadamente la labor de los estudiantes y otros actores de partidos y de la sociedad civil, en derrotar al miedo.

https://www.costadelsolfm.org/

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