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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, enero 19, 2026

Luisa Pernalete: Necesitamos ciudadanía en la calle



Hagamos las paces.

El año pasado supe del caso de la señora Lucy, una mujer de unos 70 años, que pasaba una calle cerca de su casa, y una moto la arroyó. Rápidamente fue auxiliada por vecinos, la llevaron al hospital de la ciudad, la operaron porque se fracturó una pierna, estuvo en cama por dos meses, se complicó y finalmente murió. SI bien no murió en el instante del accidente, fue lesionada en un accidente en la calle.

En Venezuela las calles se han ido convirtiendo en una jungla, en dónde impera la Ley de la selva, o sea, ganan los más fuertes en detrimento de los mas débiles: niños, ancianos, personas con alguna discapacidad, los más lentos…

Necesitamos ciudadanía en la calle, o sea, personas que conozcan sus deberes y los cumplan, y sus derechos y los defiendan y les sean respetados.

Deténganse un momento en estas cifras, recogidas por el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) y publicadas por La Prensa de Lara, en su edición de este viernes 16 de enero, p 5, en una nota de Eusiglimar González. “Siniestros vales dejan más de 1.500 muertos en un año”, es el título de la nota. El año pasado, según esa fuete citada por La Prensa de Lara, se registraron 3.704 accidentes que cobraron la vida de 1.546 personas y 5.153 lesionados. Todas esas muertes y esas lesiones se pudieron haber evitado.

También dice la nota, que las causas principales de los accidentes tienen que ver con la ingesta de alcohol y el exceso de velocidad, también las fallas mecánicas.

Hablar de accidentes en las vías nos obliga a mirar el caso de los motorizados, murieron 756 conductores de motos y 157 parrilleros.

Sin embargo, no quiero que viéramos sólo el tema de los accidentes con víctimas, pensemos simplemente qué podemos ver si nos detenemos unos 5 minutos en cualquier calle de cualquier avenida de cualquier ciudad del país: ¿Cuántos irrespetan las luces de los semáforos? ¿Cuántos peatones pasan la calle por donde deben hacerlo – por el paso de peatones -, ¿cuántos semáforos funcionando mal?, ¿Cuántos vehículos mal estacionado, muy cerca de las esquinas, impidiendo la visibilidad a los choferes de les vehículos? … ¿Y qué tal tanto motorizados como choferes de carros mirando el celular cuando van manejando? Un accidente puede ocurrir en un par de segundos. También miremos a las personas que transitan sin ponerse su cinturón de seguridad, atentando contra sí mismas en caso de que haya un frenazo de golpe, o alguien les choque por detrás; también vemos motorizados sin casco e incluso llevando niños en la parrilla sin casco tampoco… Añada usted las violaciones a las normas que suele observar.

Más aún, muchas veces, a los que respetamos las luces de los semáforos, nos tocan corneta otros choferes, pidiendo que nos “comamos” la luz… ¿No les ha pasado a usted?  A mi sí. Yo cargo un aviso: “Yo respeto el semáforo? ¿Usted no? Y se los muestro.

Añadamos que los niños y adolescentes están creciendo en este país, sin normas, y les va pareciendo “normal”, la “ley de la selva” se va volviendo cultura, no sorprende que las normas de tránsito no se respeten.

Hay que trabajar con un plan, paciencia y perseverancia, pues las costumbres no se cambian de un día para otro. Las tres “P” son necesarias, y si le añade la P de pasión, eso pone entusiasmo y creatividad en lo que hacemos.

Hay acciones útiles que deberían ser replicadas, por ejemplo, esas escuelas que organizan sus brigadas de seguridad, entrenan a alumnos para que ayuden a la entrada y a la salida de la jornada escolar, hacen su trabajo para que los motorizados, ciclista y choferes de vehículos se detengan para que los niños pasen la calle, también para que bajen la velocidad en las inmediaciones de los planteles… Me cuentan maestros que se ocupan de estos entrenamientos, que al principio los choferes se molestan, incluso reclaman a veces de manera airada ese aviso de “deténgase” … pero luego se van acostumbrando y basta con que salgan los responsables de las brigadas para que se detengan los vehículos, motos y bicicletas. Y el trabajo de esas brigadas, además de proteger a los estudiantes, siembra ciudadanía en los habitantes de la comunidad y también liderazgo en los chicos y chicas responsables de las brigadas.

Además de los centros educativos, los medios de comunicación, comerciantes, empresarios deberían organizar campañas para tomar conciencia de la importancia de la “ciudadanía en la calle”, por el bien de todos

A Venezuela hay que reconstruirla desde muchos ángulos, la ciudadanía activa es uno. No vamos a cambiar todo de manera rápida, pero trabajar por la ciudadanía en nuestro entorno, con otros, es un paso importante que ayudara a construir ese “bien común” necesario.

https://www.costadelsolfm.org/

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