
Hasta el 2 de enero, la economía de Venezuela estaba encaminada a un mal escenario, con exportaciones petroleras prácticamente paralizadas, inventarios al límite y sin entrada de divisas. Pero con la reconfiguración política generada tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y el comienzo de una relación de baja confrontación con Estados Unidos, el panorama es distinto, aunque todavía marcado por la incertidumbre.
Así lo explicó a El Nacional el economista Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, quien explicó cómo se veía el país hace apenas unos días y cómo empieza a verse ahora, luego de que el gobierno estadounidense de Donald Trump anunciara la compra de millones de barriles de petróleo venezolano y de que el chavismo, en este momento liderado por Delcy Rodríguez, aceptara colaborar bajo el nuevo esquema que le exige Washington.
Exportaciones cerradas y un cuello de botella petrolero
Grisanti explicó que hasta el viernes pasado las perspectivas económicas eran “muy malas” para Venezuela porque enfrentaba la incautación de buques petroleros, un efecto de disuasión sobre otras embarcaciones y un freno casi total de las exportaciones.
Dijo que el resultado de esta situación era un problema grave ya que el petróleo se seguía explotando pero no podía salir del país. Todo iba a inventarios que ya estaban cerca de su tope y, si ese límite se alcanzaba, la consecuencia habría sido recortar producción, una decisión costosa para un país cuya principal fuente de ingresos es el crudo.
Venezuela estaba llegando a un punto en el que incluso habría sido “más rentable regalar o botar el petróleo” que seguir acumulándolo sin poder exportarlo, afirmó el experto.

“Había un almacenaje de petróleo que estaba llegando a su tope y seguir produciendo petróleo habría hecho que Venezuela no tuviese dónde almacenarlo. Entonces, sería económicamente más rentable el botar, el regalar ese petróleo a Cuba, a cualquiera, porque necesitaba reducir ese inventario para mantener producción. Es decir, si no se vaciaba el inventario, habría que recortar la producción y eso definitivamente es bastante costoso”, explicó.
Reducirán los inventarios
El gobierno estadounidense anunció que comprará a Venezuela entre 30 millones y 50 millones de barriles de petróleo, lo que permitiría esa liberación, mientras que Chevron informó que 11 tanqueros iban rumbo a Venezuela para cargar el crudo.
“Lo que sí está planteado sobre la mesa es reducir los inventarios que están allí para exportarlos hacia Estados Unidos, que no se venderá a descuento, igual se pagará a precio del mercado. De manera que es un ganar-ganar, tanto para la economía americana, que va a recibir petróleo acorde a las necesidades de la infraestructura de refinería que tiene Houston, y, por el otro lado, es un ganar para Venezuela porque no tendrá que reducir su producción porque ya no tiene dónde almacenar”, añadió.
Bonos de Venezuela y Pdvsa aumentan
La reacción de los mercados ha sido desigual, observó Grisanti. Señaló que en el plano internacional los hechos ocurridos en el país fueron recibidos con optimismo y eso provocó que los bonos de Venezuela y Pdvsa aumentaran entre 35% y 40%, una señal de que los inversionistas ven un escenario favorable.
Dentro del país, ocurrió lo contrario. El tipo de cambio no oficial, que cerró el año alrededor de 500 bolívares por dólar, hasta el momento de la entrevista, registraba transacciones de entre 700 y más de 900 bolívares.

“Ese tipo de cambio no oficial creo que no ha sabido leer o hay alguna distorsión, o a lo mejor habrá gente cercana al régimen que se ve amenazada y está comprando dólares. Pero eso ha subido con mucha fuerza y no era lo que nosotros esperábamos”, dijo el director de Ecoanalítica.
El dólar no oficial puede bajar
Aun así, el economista subraya que ambos “termómetros” —bonos y tipo de cambio— deberían alinearse si se consolidan las buenas noticias. En ese caso, el dólar paralelo debería tener una tendencia a la baja y reducir así la brecha con el tipo de cambio oficial.
“Esperaría que ese dólar no oficial baje, y ha venido bajando en las últimas horas, en la medida en que se anuncien y consoliden buenas noticias, como la de la compra de petróleo venezolano por parte de Estados Unidos. El dólar no oficial debería empezar a bajar y a reducir la brecha con el dólar oficial”, analizó.
Alejandro Grisanti también recomendó a los venezolanos mantener la prudencia al considerar que 1 dólar tasado entre 700 y 900 bolívares “es muy caro” para la realidad actual de Venezuela, incluso tomando en cuenta los riesgos.
Ecoanalítica, subrayó el experto, aconseja no comprar dólares en estos niveles, al menos no por los momentos, y esperar a que el mercado asimile mejor las señales políticas y económicas. “Los niveles previos a la extracción eran a 500 bolívares por dólar. Después de esa noticia, el dólar está en niveles de 900 bolívares. Nosotros recomendamos esperar un poco para tomar decisiones sobre el tipo de cambio”, indicó.

Señales de mejoría en cuestión de días
Venezuela pasó de un escenario de alta confrontación con Estados Unidos a uno de incertidumbre, que podría transformarse en baja confrontación si se consolida la nueva relación entre el gobierno de Trump y la estructura restante del chavismo que mantiene el control en el país.
De mantenerse esta línea, “la economía debería empezar a reaccionar a las buenas noticias en algunos pocos días”, opinó el director de Ecoanalítica.
Tras juramentarse como presidenta encargada, Delcy Rodríguez hizo dos cambios clave en su gabinete: la designación de Calixto Ortega, expresidente del Banco Central de Venezuela, como vicepresidente de Economía Sectorial, y el nombramiento de Gustavo González López, exdirector del Sebin, como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y jefe de la Dgcim.
Gustavo González López, una "red flag" para los mercados
El economista, que enfatizó que el mercado también observa esos movimientos, destacó como positiva la designación de Ortega, a quien asocia con el ala pragmática y con el proceso que permitió a Venezuela salir de la hiperinflación entre 2017 y 2021.
Sin embargo, afirmó que el nombramiento de González López genera preocupación por su cercanía con el ala más radical del chavismo, vinculada a Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia. Esto es visto como una señal negativa para los mercados.

“Este nombramiento, desde el punto de vista del mercado, lo veríamos como negativo. Al final es muy importante, de cara a las decisiones económicas, continuar viendo las señales que va mandando este gobierno interino para poder entender cuáles son las acciones que va a tomar a futuro”, expresó.
La economía venezolana “prácticamente” no creció en 2025
El cierre de 2025 dejó cifras alarmantes, según los datos manejados por Ecoanalítica: la inflación rondó 500%, la depreciación del bolívar se ubicó entre 700% y 800% y durante ese año prácticamente la economía no creció, a pesar del aumento de la producción petrolera.
“Hubo un crecimiento importante en la producción petrolera, aunque desafortunadamente el sector no petrolero decreció y no supo acompañar al sector petrolero. Pero, sobre todo, lo más importante es que hasta el viernes 2 de enero el pronóstico en Venezuela era muy malo”, dijo.
“Venezuela tenía un freno completo sobre las exportaciones petroleras venezolanas y la producción petrolera iba toda a acumular inventario, pero no estaba produciendo divisas. Lo que ha ocurrido es que ese dique que tenía cerradas las exportaciones petroleras se ha eliminado. Uno esperaría que volvieran a retomar su cauce y se restableciera el flujo de exportación petrolera hacia el resto del mundo”, agregó.
Para 2026, Ecoanalítica proyectaba que el primer trimestre iba a ser "muy negativo", una tendencia que posiblemente marcaría todo el año. Pero, reiteró, con la situación política actual en el país, la firma pide prudencia y esperar las señales. Estima que en dos semanas tendría nuevas proyecciones.
¿Qué contempla el plan energético para Venezuela?
Estados Unidos formalizó un acuerdo energético integral con el chavismo que redefine el control, la comercialización y el destino de los ingresos del petróleo venezolano. El gobierno estadounidense sostiene que este esquema responde a sus intereses de seguridad nacional y sienta las bases para la recuperación de la economía de Venezuela, pero con supervisión internacional.

El gobierno estadounidense indicó que la detención de Maduro —quien enfrenta en Nueva York cargos por narcoterrorismo— permitió reconfigurar la relación bilateral.
Washington afirmó que durante más de dos décadas Venezuela abandonó su vínculo económico con Estados Unidos, lo que derivó en el colapso productivo, la pérdida de ingresos y el uso irregular de recursos públicos.
Con el nuevo esquema, Estados Unidos dijo que asume la conducción operativa y financiera del comercio petrolero venezolano, en coordinación con las autoridades interinas y empresas privadas del sector energético.
Cómo se venderá el petróleo venezolano
Estados Unidos ya inició la venta de crudo y productos derivados venezolanos en el mercado internacional, utilizando grandes comercializadoras de materias primas y bancos globales para ejecutar las operaciones y asegurar el respaldo financiero. Así lo comunicó el Departamento de Energía del país.
La primera fase contempla la colocación de entre 30 y 50 millones de barriles, con operaciones inmediatas y continuidad indefinida. Washington precisó que todo el petróleo venezolano deberá circular exclusivamente por canales autorizados, en cumplimiento de la legislación estadounidense y los controles de seguridad vigentes.
Todos los recursos generados por la venta de petróleo y derivados se depositarán en cuentas bajo control de Estados Unidos en bancos de reconocimiento internacional. El objetivo, según el Departamento de Energía, es garantizar trazabilidad y evitar desvíos de fondos.
Posteriormente, el gobierno estadounidense decidirá el uso de esos recursos en beneficio de la población venezolana y estadounidense, sin que el manejo quede en manos del aparato estatal que operaba bajo el chavismo.

Para permitir la ejecución del acuerdo, Estados Unidos anunció modificaciones limitadas al régimen de sanciones, enfocadas solo en facilitar el transporte y la comercialización de petróleo venezolano dentro del marco autorizado.
Washington aclaró que estas medidas no implican un levantamiento general de sanciones, sino autorizaciones específicas y supervisadas.
El acuerdo también incluye la autorización para que el petróleo ligero estadounidense se envíe a Venezuela como diluyente, necesario para procesar y transportar el crudo extrapesado producido en el país.
También se permitirá la importación de equipos, repuestos y servicios especializados para la industria petrolera, con el fin de revertir el deterioro acumulado y estabilizar la producción en el corto plazo. Este proceso contará con participación de empresas energéticas estadounidenses y de otros países.
La situación del sistema eléctrico
El Departamento de Energía reconoció que el sistema eléctrico venezolano presenta fallas estructurales, con una reducción de más de 30% en la generación nacional, atribuida a años de mala gestión, corrupción y falta de mantenimiento.
Estados Unidos informó que trabajará en la recuperación de la red eléctrica por considerarla indispensable para sostener la actividad petrolera, reactivar sectores productivos y mejorar las condiciones de vida de la población.
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