
Luce populismo del siglo XXI pero desde textos religiosos fundacionales -Antiguo y Nuevo Testamento- con ancestrales ficciones, el triunfo de la buena libertad sobre la criminal represión es narrado desde todos los enfoques oficiales y literarios. “Alí Babá y los cuarenta ladrones” atrapados en sus cuevas por no acertar en la clave del “Ábrete Sésamo” es referencia repetida en hablas y jergas, incluso por quienes desconocen a Las mil y una noches, conjunto de fábulas árabes medievales nacidas desde el siglo VII de la Era Común, nada que ver y muy al contrario, con el actualizado islamismo radical.
El evento que otorgó el Premio Nobel de la Paz 2025 a Maria Corina Machado tuvo apertura con el discurso de Jørgen Watne Frydnes, presidente del comité noruego que lo elige. Al describir los detalles, minuciosamente, con nombres propios de algunas víctimas de los sanguinarios, aberrantes mecanismos de tortura y terror aplicados por el narcorrégimen chavista, acusó de manera tácita, dejó al descubierto la costumbre de condenas generalizadas que no se comprometen, habitual estilo de los actuales caducos organismos burocráticos encabezados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Corte Penal Internacional (CPI). Porque esta prestigiosa institución del Nobel fundada en 1901, cuando se dio el primer galardón de la Paz, en sus 120 años de permanencia ha cuidado científicamente su misión de verificar los certificados méritos del ganador y por contraste implícito a quienes lo adversan. Ejemplos muy conocidos fueron la triunfadora dirigencia pacífica resistente de Lech Walesa, receptor del premio en 1983, porque venció mediante huelgas portuarias al partido obrero del régimen comunista polaco. Y en 1993 Nelson Mandela, quien apoyado con amenazas inminentes y directas de boicots comerciales por muchos países del mundo libre acabó con el Apartheid en Suráfrica.
Después de agradecer el premio y resumir la historia larga de lucha libertaria del pueblo venezolano para recuperar su democracia, texto leído y asumido como herencia comprometida por su hija Ana Corina Sosa, representante de la generación desde ya destinada a reforzar y vigilar su cumplimiento, María Corina Machado en rueda de prensa por fin desde Oslo, no pide ni ruega, exige pero sugiriendo de manera muy diplomática como hacen los estadistas, que los países del entorno - hasta el momento cómodos mirones de vocabulario “neutral”- asuman la obligación de respaldar legalmente la reconstrucción de la segunda Venedemocracia electa el 28 de Julio de 2024, pero no desde la oratoria ni los consejos, sino con hechos concretos omitiendo frases típicas de charlatanas izquierdas y derechas; sí, ya mismo, bloqueando los negociados de toda índole-en especial con petróleo, armas, drogas, oro- que han sustentado a la tiranía chavista durante un cuarto de siglo, pues con cada destino nacional se forma un conjunto del que depende el futuro de todo este hemisferio con proyección mundial.
Dos discursos de emblema constitucional a respetar sin fronteras, pretextos, intereses particulares ni politiquerías amorales de por medio. La Historia correcta es un tribunal de justa justicia que absuelve o condena. Insobornable.
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