Por: Joaquín Chaparro Oliveros
Hay despedidas que no se pueden escribir solo con tinta; se escriben con la memoria de una vida compartida. Hoy despido a Ángel José Monagas Oliveros, pero mucho antes de que el país lo conociera como el analista agudo o el abogado firme, Ángel fue mi hermano de crianza y mi compañero de ruta.
Nuestra historia comenzó en las calles de La Pastora, en nuestra amada Maracaibo. Allí, bajo el sol zuliano, Ángel y yo jugábamos a los superhéroes. En aquel entonces, nuestras capas eran sábanas y nuestras batallas eran imaginarias, pero sin saberlo, estábamos forjando el temple de los hombres que seríamos años después. Quién nos iba a decir que la vida nos llevaría a cambiar los juegos de niños por la lucha democrática: él, con su pluma valiente; yo, desde la dirigencia política opositora.
En esta travesía, Ángel no estuvo solo. Su fuerza y su equilibrio encontraron puerto seguro en su amada esposa, Marisela. Ella fue su roca y su compañera infatigable. Pero, sobre todo, el orgullo más grande de Ángel, su descendencia directa y su mayor obra, son sus dos hijos varones: Julito y Emilio. En ellos, Ángel volcó sus valores, su amor por la justicia y esa rectitud que lo caracterizó. Ellos son hoy su testimonio vivo, los nuevos "superhéroes" de una historia que Ángel comenzó a escribir en las calles de nuestro barrio.
Como abogados y articulistas, Ángel y yo siempre cruzábamos ideas. A veces coincidíamos, otras debatíamos con la pasión de quienes se saben honestos, pero siempre nos unía el amor por la verdad y por nuestra familia.
Su partida este 16 de diciembre de 2025 deja un vacío inmenso. Se va el hombre que nunca negoció sus principios, el analista que no calló y el niño de La Pastora que entendió que el mayor superpoder es la integridad.
Hermanito, hoy cuelgas tu pluma, pero tu testimonio queda grabado en la historia del Zulia. Acompañamos a Marisela, a Julito, a Emilio sus hermanos Tobi y Mari en este profundo dolor, honrando tu memoria con la misma fuerza con la que tú defendiste tus ideas. Descansa en paz, Ángel José.
● Aquí en la tierra, tu hermano de crianza seguirá defendiendo los ideales que soñamos juntos cuando solo éramos dos niños jugando a salvar el mundo.
"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." (2 Timoteo 4:7)
DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&.

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