Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

29.11.25

VELÁSQUEZ: HISTORIADOR PROTAGÓNICO Por Douglas Zabala


Desde el Táchira que lo vio nacer el 28 de noviembre de 1916, tierra de caudillos centralistas, emergía paradójicamente el presidente que más firmemente impulsaba la autonomía local.  Aquel 5 de junio de 1993, el Congreso Nacional consumaba una decisión histórica: designar al Senador Ramón J. Velásquez como presidente de la República.

 

No era un político convencional, sino un historiador de profundas convicciones democráticas que llegaba a Miraflores tras la suspensión de Carlos Andrés Pérez, en medio de una crisis institucional marcada por revueltas militares propiciadas por los insurrectos Hugo Chávez, Luis Reyes Reyes y Arias Cárdenas.

 

Aunque su mandato duraría apenas ocho meses, Velásquez emprendió una transformación silenciosa pero profunda. El 7 de junio, apenas dos días después de asumir la presidencia, decretó la creación del Ministerio de Estado para la Descentralización, una medida que materializaba décadas de debate sobre el centralismo asfixiante que caracterizaba al Estado venezolano.

 

Como intelectual que había estudiado las raíces del país, comprendía que la fortaleza de la democracia dependía de vigorizar los poderes locales. Creó el Fondo Intergubernamental para la Descentralización, destinando recursos del Tesoro Nacional directamente a estados y municipios, en lo que constituyó el esfuerzo más contundente hasta entonces por transferir competencias y recursos a las regiones.

 

Este impulso descentralizador no era accidental en quien, como historiador, había escrito: "El centralismo no fue solo una herencia colonial, sino una opción política que ahogó las iniciativas regionales y perpetuó el paternalismo del Estado".

 

En su obra "Confidencias Imaginarias de Juan Vicente Gómez", Velásquez ya revelaba su comprensión de cómo el poder se había concentrado históricamente en Caracas, sofocando el desarrollo del interior.

 

Su gobierno, aunque breve, fue la culminación práctica de sus reflexiones académicas. Aquel hombre de libros demostró que el conocimiento histórico, cuando se aplica al gobierno, puede ser la herramienta más efectiva para construir futuros más equilibrados.

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