
José Urbano tiene 56 años de edad; 30 de ellos dedicados a trabajar en el sector público y actualmente está jubilado como obrero en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde actualmente recibe un salario que en dólares no llega a ni al equivalente para comprar dos kilos de harina de maíz.
«Mi jubilación es de apenas 130 bolívares; se reciben los llamados bonos de guerra, pero eso también es insuficiente y no alcanza para nada», se quejó mientras esperaba en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), este 19 de marzo, a que se reunieran varios de sus compañeros para protestar por un aumento en sus ingresos.
Al igual que José, que celebraba este miércoles el día de su santo, San José, además del Día del Trabajador Universitario, varios empleados de esta casa de estudios se unieron a otros de universidades nacionales, jubilados, enfermeras, obreros de ministerios y otros trabajadores públicos en una jornada de protestas que se extendió a otras ciudades del país. El motivo: tres años sin un aumento en el salario que reciben.

«La sociedad sabe cuál es la situación de las universidades. Estamos aquí para exigir nuestros derechos, respeto a nuestras reivindicaciones y a la autonomía universitaria», expresó la profesora María Fátima Garcés, vicerrectora académica de la UCV y actual rectora encargada de la máxima casa de estudios superiores del país.
Estudiantes también se solidarizaron con sus profesores y acudieron al llamado de protesta. «Con profesores mal pagados, no podemos tener una buena educación. Sabemos el sacrificio que hacen, por lo que le pedimos al ministro Ricardo Sánchez, que los oiga. Él es ucevista y muchos de los profesores que aquí están protestando y continúan dando clases seguramente le dieron clases a él; docentes que deberían estar jubilados por su edad y siguen en las aulas porque no hay relevo», expresó el dirigente estudiantil Miguelángel Suárez, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV.
El movimiento estudiantil exigió aumento de becas, presupuesto para las universidades y mejoras en sueldos y salarios.

PNB les impide marchar hasta ministerio
Aunque la protesta pacífica fue anunciada como solamente una concentración dentro de la UCV, la asamblea de trabajadores decidió convertirla en marcha, primeramente por los pasillos de la Ciudad Universitaria; luego se mostraron decididos a salir fuera del campus para acercarse hasta la sede del Ministerio de Educación Universitaria, en el centro de Caracas.
«Iremos al Ministerio a consignar un pliego petitorio para mejorar la calidad de vida de nuestra comunidad ante el exterminio del salario», añadió la vicerrectora Garcés.

El numeroso y variopinto grupo de manifestantes, de manera compacta, intentó buscar la salida por la puerta Tamanaco (hacia Plaza Venezuela), pero allí desde tempranas horas de la mañana se había apostado un fuerte contingente de la Policía Nacional Bolivariana, pertrechados con equipos antimotines, que impidió a manera de cerco humano que los gremios continuaran con su propósito.

Tras varias horas mediando con los superiores policiales, los manifestantes decidieron devolverse a la plaza del Rectorado; no sin aclarar que este día es solo el comienzo de una serie de protestas que podrían extenderse hasta el 1 de mayo, Día del Trabajador, fecha en la que esperan respondan sus peticiones.
Al lugar se acercó un presunto representante del Ministerio de Educación Superior, que no quiso identificarse ante la prensa, pero que a los presentes dijo que por ahora era imposible un aumento de salario mínimo equivalente al valor de la canasta alimentaria (alrededor de 500 dólares). «Por las sanciones», dijo tras recibir la carta con la petición de la alianza de sindicatos universitarios e irse por donde vino.


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