Nicolás Maduro descartó el viernes 9 de agosto cualquier negociación con la líder opositora María Corina Machado, tras comparecer ante la corte suprema, a la que pidió «certificar» su cuestionada reelección para un tercer período de seis años.
Maduro fue el último candidato que concurrió ante la Sala Electoral del oficialista Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Otros ocho candidatos a las elecciones del pasado 28 de julio también respondieron al llamado, mientras que el principal opositor, Edmundo González Urrutia, que reivindica su victoria, no asistió a la citación alegando «violación del debido proceso».
«Lo que diga el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela será ley de la República, será santa sentencia», afirmó el mandatario chavista a la prensa al salir de la audiencia, reportó AFP.
Maduro fue proclamado como presidente reelecto con el 52% de los votos, frente a un 43% de González Urrutia, pero el oficialista Consejo Nacional Electoral (CNE) no publicó las pruebas del escrutinio, alegando un jaqueo al sistema de votación. Trece días después, sigue sin hacerlo.
La oposición denunció fraude y aseguró tener el 80% de las actas, que demuestran, dicen, la victoria de González Urrutia, un discreto embajador que representó a Machado en las presidenciales, tras su inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Maduro, en cambio, señaló que «83% de los documentos» de la oposición «son falsos».
En una entrevista con la AFP, Machado aseguró que la oposición propone una «negociación para la transición democrática», que «incluye garantías, salvoconductos e incentivos para las partes involucradas, en este caso el régimen que fue derrotado en esa elección presidencial».
«Estamos decididos a avanzar en una negociación», insistió la dirigente. «Será un proceso de transición complejo, delicado, en el cual vamos a unir a toda la nación».
Maduro descartó cualquier contacto con la líder opositora. «El único que tiene que negociar en este país con la Machado es el fiscal general. Que se entregue ante la justicia y dé la cara y responda por los crímenes que cometió. De verdad es la única negociación que cabe aquí», dijo, y la tachó de «prófuga de la justicia».
Después de conocerse los resultados electorales, estallaron protestas en el país que se saldaron con al menos 24 muertos, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos, y más de 2.200 detenidos, según Maduro.
El gobernante dijo, no obstante, estar dispuesto a convocar a un «diálogo» con los 38 partidos del país, que incluye la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), fuerza que apoyó a González Urrutia, y una amplia mayoría de grupos políticos controlados por el oficialismo.
Cuestionó que González Urrutia actuase por decisión propia, ya que supuestamente sí tenía intención de acudir a la sede del TSJ y, según Maduro, terminó dando marcha atrás por una llamada «a última hora» de su aliada Machado.
«Este señor lamentablemente es un títere, un monigote del fascismo. No puede tomar decisiones propias», afirmó Maduro, citado por Europa Press, que ha tachado de «escandaloso» que la oposición no haya entregado ningún papel ante el máximo tribunal venezolano para tratar de acreditar las denuncias de «fraude».
Estados Unidos precisamente recordó este viernes que «solo a través del diálogo, no de la represión, Venezuela puede volver a las normas democráticas», según comentó en X la Embajada estadounidense para Venezuela, que opera desde Colombia tras la ruptura de relaciones en 2019. También pidió la liberación de los opositores detenidos.
Observadores internacionales, como el Centro Carter, coinciden en las proyecciones del triunfo opositor, mientras Estados Unidos, la Unión Europea y países de América Latina, incluidos aliados de Maduro como Brasil, México y Colombia, exigen la publicación de las actas.
«El Centro Carter ha hecho su despedida por la puerta triste de la mentira en esta historia electoral», cuestionó Maduro. «El ataque cibernético fue brutal: 30 millones de ataques por minuto a los sistemas electrónicos del CNE y Venezuela», aseguró, sin mostrar pruebas.
Las dudas sobre el jaqueo persisten. Enrique Márquez, excandidato presidencial y exrector del CNE, aseguró que «no es fácil» falsificar las actas y señaló que el sistema «nunca» ha sido jaqueado porque es «muy difícil».
Maduro, además, dijo estar «al teléfono las 24 horas del día, todos los días» para una llamada con los presidentes Gustavo Petro, de Colombia, Luis Inácio Lula da Silva, de Brasil y Andrés Manuel López Obrador, de México.
Una llamada entre los presidentes prevista por estos días se canceló, según Maduro, por «problemas de agenda».
El presidente del CNE, Elvis Amoroso, acudió el lunes a la corte y dijo haber entregado todo el material solicitado: actas de escrutinio de las mesas electorales, el acta de totalización definitiva y copia de la proclamación de Maduro.
La presidenta del Supremo, Caryslia Rodríguez, informó que el material será revisado en un lapso de 15 días, periodo que puede ser «prorrogable».

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