Si quieren hacerte daño, si urden intrigas, no podrán hacer nada; tú les harás volver la espalda en cuanto vean que les apuntas con el arco. Levántate, Señor, con tu poder; nosotros cantamos, celebramos tu triunfo”. Salmos, 21
De la eternidadEsta vez
sólo pudo
avisar
sobre el sosiego
antes prometido.
Después dijeron cómo
lo vieron partir,
apenas llevando
el pan
y las otras cosas
a repartir.
Desde tiempos
infinitos
sólo predica
para la
eternidad.
Del Dolor
Apenas pude
ver su visaje.
Esa multitud silente
no se percató.
Iba arrastrado,
raudo y sigiloso
al torbellino
del tormento.
Después del cepo
y el suplicio,
vino a nosotros
y habló de su dolor.
De la paciencia
Lanzaron dardos
encendidos
de la más pura
iracundia.
Iban armados
de infinitas
vehemencias.
Justo allí
en el punto mayor
de la algarada
los venció
con la furia
de su paciencia.
Si quieren hacerte daño, si urden intrigas, no podrán hacer nada; tú les harás volver la espalda en cuanto vean que les apuntas con el arco. Levántate, Señor, con tu poder; nosotros cantamos, celebramos tu triunfo”. Salmos, 21
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