Explicó que el contexto venezolano ha obligado a que todos los miembros del hogar contribuyan con su salario.
Asimismo, resaltó que es posible determinar si hay una mejora en el poder adquisitivo cuando se hacen arreglos en el hogar o se consumen otros bienes que no estén relacionados a los servicios básicos y la alimentación.
No obstante, es innegable que la mayor parte del consumidor venezolano lo que hace es reponer y estiman que se gasten unos 22 dólares al mes, en una bodega.
Asimismo, se promedia que el gasto que se realiza en los bodegones ronda los $10.
Cabrera resalta que el consumidor venezolano sigue siendo de cesta básica, sólo que compra “por recompensas” y es allí donde surgen las compras en bodegones de mercancía importada.
Sin embargo, esa mercancía es azúcar, harina de trigo, pasta, aceite, café o galletas.

Cabrera resalta que el consumidor venezolano sigue siendo de cesta básica, sólo que compra “por recompensas” y es allí donde surgen las compras en bodegones de mercancía importada.
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