En el lugar no hay servicio de agua por tuberías, por lo que dependen de lo que varias cisternas les llevan para poner en funcionamiento las máquinas de los tratamientos que mantienen con vida a más de 200 carabobeños, pero esos camiones no tienen gasolina, y son los pacientes quienes deben llevarla.
También tienen que colaborar con gasoil, que es necesario para la planta eléctrica ante los cada vez más frecuentes y prolongados apagones que se enfrentan en la entidad. Y les exigen cloro para hacer la desinfección requerida en el lugar, porque desde el Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS), del que depende la unidad, no envían los insumos.
Es todo un drama. Las fallas con el suministro de combustible en Carabobo obligan a las personas a estar hasta 21 días en cola en estaciones de servicio con precio subsidiado, mientras que en las que venden en dólares hay que pernoctar por más de una semana.
Los pacientes renales no tienen privilegios. Deben hacer la cola como cualquier otra persona, pero ellos no pueden esperar, sus riñones no funcionan y deben dializarse tres veces a la semana.
“Ayer fue una paciente a una estación de servicio de Valencia a rogar que le vendieran al menos cinco litros para dárselos a uno de los cisternas que nos traen el agua que es fundamental para que las máquinas estén operativas, y le dijeron que no”, relató José Luis D`Alessandro, paciente de la unidad de diálisis ubicada al sur de la capital carabobeña, en la parroquia Santa Rosa.
Déficit de todo tipo
Ante tales dificultades los tratamientos no se están cumpliendo en 100%. No es raro que a un paciente le digan que solo pueden dializarlo tres horas de las cuatro requeridas, y eso afecta su estado de salud.
A eso se suma la falta de especialistas. “No tenemos nefrólogo, psicólogo ni nutricionista y es urgente contar con ellos para mantenernos estables”, alertó Jonder Oviedo, paciente de la institución.
También hay varias máquinas inoperativas porque se han dañado ante la falta de mantenimiento y de químicos que se necesitan para su desinfección. “Los aires acondicionados fallas, así con la planta de osmosis de agua, y tenemos tres cuartos llenos de desechos tóxicos que no han venido a retirar”.

A eso se suma la falta de especialistas. “No tenemos nefrólogo, psicólogo ni nutricionista y es urgente contar con ellos para mantenernos estables”, alertó Jonder Oviedo, paciente de la institución. También hay varias máquinas inoperativas porque se han dañado ante la falta de mantenimiento y de químicos que se necesitan para su desinfección. “Los aires acondicionados fallas, así con la planta de osmosis de agua, y tenemos tres cuartos llenos de desechos tóxicos que no han venido a retirar”
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