El rector de la Universidad Católica Andrés Bello, padre José Virtuoso s.j., recomendó leer el comunicado emitido este martes por la Iglesia sobre las elecciones parlamentarias desde la perspectiva de «un llamado profundo a la participación ciudadana activa, no al inamovilismo».
Virtuoso, en entrevista con Vladimir Villegas en Unión Radio, reflexionó sobre el documento de la Conferencia Episcopal en el que los obispos cuestionan la decisión de un grupo de partidos políticos de llamar a la abstención en los venideros comicios del 6 de diciembre.
Puntualizó que el texto señala el conjunto de críticas al proceso electoral, sin embargo, acota que no ir a votar no es suficiente y como obispos llaman a la participación electoral.
Virtuoso destacó una coincidencia importante a subrayar «y es que todos señalamos que no basta con abstenerse. No basta con quedarse en su casa tranquilo, hay que buscar la manera de cómo expresa su descontento y deseo de cambio».
Insistió en la necesidad de movilización y participación. Aun cuando consideró que el proceso electoral del 6D «está viciado desde su inicio», Virtuoso remarcó: «no me puedo quedar tranquilo en casa como ciudadano».
Campaña alternativa
Virtuoso dijo que existen algunas opciones que se pudieran considerar. «Puedes hacer una campaña alternativa. Tenemos líderes políticos que expresan ese descontento, pueden participar en una campaña alterna donde se invita a la verdadera transformación electoral y exigir el cambio político en Venezuela, puede haber un gran proceso de movilización política».
Sostuvo que es necesario en este momento la reconstrucción de la unidad política opositora en torno a la necesidad de cambio.
«La guerra no puede ser entre los que queremos cambiar esto, sino que la verdadera tarea es unirnos para lograr este cambio».
Recordó que en 2018 tenía claro que no se debía participar «porque eran unas elecciones para perpetuar a Maduro en el poder», sin embargo, enfatizó que «en esta coyuntura creo que hay matices importantes, el matiz fundamental de que la abstención no es por si sola una respuesta suficiente, que hay que buscar alternativas de movilización y en Venezuela está clarísimo que tenemos que recuperar la democracia».
«Creo que es algo que está abierto todavía a la discusión, faltan varios meses, entiendo que hay una posición internacional presionando para que pudiera haber algunos cambios, el juego está en pleno desarrollo y no creo que hay que cerrarlo ya», sentenció.
Fuente: https://unionradio.net/
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1-La GENTE (incluidos los chavistas) quiere cambiar, salir del régimen y de Maduro que lo sostiene, librarse de la pesadilla actual y volver a vivir. Cuanto más dure, más se agrava y más difícil será renacer. Venezuela sabe que la oposición democrática está en contra del régimen, pero no está muy convencida de que tenga la voluntad política y la prioridad económico- social para salir de la actual indigencia nacional.
2-La DICTADURA organiza una elección parlamentaria para perpetuarse, para no cambiar. La organiza de manera fraudulenta, eliminando toda posibilidad de perderla. Lo fundamental es quitar a los demócratas la AN legítimamente electa y eliminar a su presidente Guaidó que -a pesar del desgaste- es legítima referencia principal para los demócratas de América y Europa y para la oposición nacional.
Esta elección dictatorial y usurpadora ha tomado decenas de decisiones, violando la ley y la Constitución y cambiando todo lo que le convenga. Hasta eliminó el voto indígena universal, libre y secreto y ha establecido una elección comunal a mano alzada y con candidatos filtrados. Claramente la próxima elección parlamentaria es una burla y no un camino hacia la democracia. Entre la pandemia y esta mueca electoral lo sensato sería aplazar unos meses la elección y crear condiciones.
3- El punto político más débil del régimen es LA NECESIDAD Y DESESPERACIÓN DE LA GENTE aplastada por la pobreza y las carencias económico-sociales cotidianas. Es el mayor potencial político para salir de la usurpación.
En EE.UU., Alemania o España, en la actual crisis la economía (producción, empleo, ingresos de decenas de millones…) premia a los gobiernos o los derrota. Mucho más en Venezuela donde la pobreza extrema llega al 80%, la mayoría de las empresas están semiparalizadas debatiéndose entre el cierre y la sobrevivencia, y la agonía de todos los servicios públicos deja en evidencia el desastre de la gestión pública. Al malestar vital políticamente explosivo le falta expresarse en miles de puntos del país de manera descentralizada y no fácilmente reprimible y convertirse en el centro de la protesta política. La economía social y la activación empresarial productiva se han convertido en factores políticos de máxima prioridad. El mal común impuesto por la tiranía reinante no se podrá revertir sin la salida del dictador y sin una enorme y excepcional unidad nacional e internacional para la reconstrucción. El dictador no quiere cambiar el modelo impuesto, ni podría lograr el imprescindible apoyo nacional e internacional.
Cuando las instituciones políticas se prostituyen y violan la Constitución, todos los ciudadanos tenemos “el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” (Constitución art. 333) Sin excluir a los partidos, todos los factores no político-partidistas como las iglesias, universidades, gremios, asociaciones, jóvenes, trabajadores, empresarios… que constituyen la sociedad civil organizada que asumen su responsabilidad del bien común y crean la unidad superior nacional e internacional. Por eso la Iglesia católica, los universitarios de las diversas casas de estudios, los socialcristianos, las academias en conjunto van coincidiendo en sus lúcidos y dramáticos comunicados… No vale decir “no nos metemos en política”, pues la Sociedad Civil es fundadora y responsable de la República.
4- LOS POLÍTICOS de todos los colores, junto con los diversos liderazgos de la sociedad civil organizada y los militares, necesitamos RECENTRARNOS en torno a la tragedia económico-social de la gente. Sufrirla y nutrir de ella las propuestas, la acción política y la unidad superior para reconstruir el país cambiando el régimen. Unidad muy inclusiva de partidos, grupos de la sociedad civil y líderes de diversas instituciones sociales. Unidad excepcional – aun de quienes no se hablaban- y sorprendente, que sacuda al país desalentado y lo ponga de pie.
Cada sector desde su especificidad, cada comunidad desde su lugar geográfico e identidad tenemos que decirnos y decirle al mundo que este infierno no puede continuar. Sin esta conversión y movilización nacional de todos nosotros superando límites de instituciones, barreras y diferencias legítimas, el inmenso apoyo democrático internacional será impotente y quedará en buenas e inoperantes declaraciones. Al igual que los buenos manifiestos internos.
La ética de la reconstrucción nos exige trascender las restrictivas togas, sotanas, gorras militares y franelas partidistas, para encontrarnos bajo la única bandera tricolor del renacer nacional. Esfuerzo superior sostenido, uno y múltiple, para que Venezuela regrese a la vida en democracia.


La ética de la reconstrucción nos exige trascender las restrictivas togas, sotanas, gorras militares y franelas partidistas, para encontrarnos bajo la única bandera tricolor del renacer nacional. Esfuerzo superior sostenido, uno y múltiple, para que Venezuela regrese a la vida en democracia.
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