“Nos hemos visto en la necesidad de abrir casi clandestinamente, aunque tenemos servicios de pick-up (recoger mercancía) y delivery (entregas a domicilio). Mandamos listas en grupos de difusión (por plataformas de mensajería) y planteamos días de entrega para evitar las aglomeraciones. Con eso puedes lograr un mínimo flujo que te permite pagar sueldos. Pero cuando llevas eso a la economía, estamos perdiendo dinero“, explicó el encargado de una ferretería en entrevista este miércoles, 17 de mayo. Por motivos de seguridad no quiso ser identificado, al igual que el resto de los trabajadores con los que conversó Efecto Cocuyo.
Aún cuando hacen lo posible para que el negocio camine, cuesta mucho llegar a una mínima entrada de dinero que permita el pago de salarios, servicios e impuestos, mucho más altos que otras partes del país. “Estamos pagando 30 veces más que Valencia (Carabobo) y Barquisimeto (Lara) por el permiso de bomberos”. A ese ingreso deben agregar el monto de la “matraca” o extorsiónque llevan adelante los cuerpos de seguridad apenas ven que un negocio se encuentra abierto.
Con las restricciones de movilidad a nivel nacional, la reposición de inventario es un reto para la ferretería, y más porque no forma parte de los “sectores prioritarios“. Parte de las fábricas se encuentran en el interior del país y no cuentan con salvoconducto para movilizarse. “Estamos vendiendo sin tener reposición, va a haber un momento en el que tengamos los almacenes vacíos. Nuestro capital es el inventario”.
Los comerciantes de Maracaibo en “modo sobrevivir”
Venezuela se encuentra en estado de alarma nacional desde el 13 de enero, cuando se anunció la detección de los primeros casos de COVID-19. Desde el 17 de marzo, el país se encuentra en cuarentena, lo que implica la aplicación de restricciones de actividades y movilidad. Uno de los estados más afectados por la pandemia es Zulia, que cuenta 291 personas con la enfermedad respiratoria hasta el martes, 16 de junio.
Desde el 1 de junio se han aplicado dos modelos de flexibilización de la cuarentena para varios sectores económicos. Sin embargo, los estados fronterizos, como Zulia, no son objeto de estas medidas.
El pasado martes, la Cámara de Comercio de Maracaibo (CCM) publicó un comunicado en el que piden al Estado venezolano que se permita la flexibilización en la ciudad. “Una reapertura paulatina de las empresas, no va a incidir en un aumento de la tasa de contagios del COVID-19, siempre y cuando se mantenga la aplicación de los protocolos básicos sanitarios ya aprobados”.
Denunciaron que si bien la Alcaldía exoneró el pago de la tasa por actividades económicas y servicios municipales, cobran tasas por derecho de frente. Hidrolago, institución encargada de la distribución de agua en la entidad, también cobra un servicio que presta de forma irregular.
Intentar recuperarse
Según datos recopilados por la Unidad de Información Estadística de la CCM, 92% de sus agremiados están dispuestos a trabajar en lo inmediato. Hasta diciembre de 2019, la crisis eléctrica y los saqueos cerraron 40% de las empresas, de las cuales 17% se encontraban en proceso de recuperación.
En entrevista para Efecto Cocuyo, el presidente de la CCM, Ezio Angelini comentó que los negocios se han visto en la necesidad de reinventarse para sobrevivir. Teletrabajo, venta por internet, cambio de rubro y franquiciar marcas son algunas de las estrategias más aplicadas para tratar de superar la pandemia, luego de 7 años de “una crisis económica bestial”.
La encargada de una venta de muebles, comentó que las entregas a domicilio, ventas por WhatsApp y otros servicios han sido clave para no tener que despedir al personal en la cuarentena. Hubo un día en el que intentó abrir el negocio, pero la policía fue a extorsionar. La trabajadora señaló que la Alcaldía e Hidrolago continúan exigiendo el cobro por servicios, aún cuando la tienda no produce como antes (como para pagar impuestos) y solo tienen agua cada 20 días.
Mientras pasa la pandemia, los comerciantes de Maracaibo intentan seguir sus labores en horario restringido y con el fantasma de la crisis de servicios públicos. Según contó el socio de un restaurante de comida asiática, las actividades deben hacerlas de 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía. En la cuarentena, tuvieron que prescindir del personal de servicio.
“No tenemos servicio de gas, trabajamos con bombonas que se la compramos a empresa privada. Lo mismo sucede con el agua, pagamos un camión (cisterna) cada dos días. Electricidad, tenemos que autoabastecernos. Aparte de esas condiciones que ya estaban, las fallas de transporte han hecho que tengamos que brindar transporte al personal, antes era solo el turno de la noche”.

Mientras pasa la pandemia, los comerciantes de Maracaibo intentan seguir sus labores en horario restringido y con el fantasma de la crisis de servicios públicos. Según contó el socio de un restaurante de comida asiática, las actividades deben hacerlas de 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía. En la cuarentena, tuvieron que prescindir del personal de servicio.
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