Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, marzo 09, 2020

Fernando Ochoa Antich: Carta pública a Enrique Iglesias

Estimado amigo:

Tuve el honor de conocerlo durante la compleja situación política que enfrentaba el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez después del estallido social del 27 de febrero de 1989 y los intentos de golpes militares contra su gobierno en 1992. Usted presidía en ese momento el Banco Interamericano de Desarrollo y yo era canciller de Venezuela.

Recuerdo sus acertadas opiniones sobre la manera de enfrentar la crisis venezolana de esos años. Sus prudentes criterios fueron siempre valorados por el presidente Pérez, quien reconocía en usted sus valiosas condiciones personales y su vasta experiencia política al haber formado parte del gobierno democrático del presidente Julio María Sanguinetti, quien también tuvo que enfrentar difíciles circunstancias políticas después de 13 años de dictadura militar.

Ahora usted ha sido nombrado por la Unión Europea asesor especial para Venezuela, “con el objetivo de respaldar los esfuerzos europeos y del Grupo Internacional de Contacto en favor de una solución pacífica y democrática a la crisis” que azota a este país. Le deseo un gran éxito en sus delicadas funciones.

Sin embargo, me siento obligado a expresarle mi visión sobre la situación venezolana, a pesar de que reconozco en usted a una persona que conoce ampliamente el acontecer político de América Latina.

El régimen madurista es un sistema totalitario, absolutamente ilegítimo, que viola permanentemente los derechos humanos y las libertades democráticas de su pueblo. Esta realidad surgió desde la misma muerte de Hugo Chávez, al encargarse el vicepresidente Maduro del Poder Ejecutivo, para luego violar el artículo 229 constitucional que le impedía taxativamente ser candidato a la Presidencia de la República por desempeñar ese cargo. De todas maneras, lanzó su candidatura presidencial para las elecciones del 14 de abril de 2013, en un proceso electoral plagado de irregularidades y atropellos, que condujeron a su supuesto triunfo por una pequeña diferencia de 234.435 votos. El día de las elecciones impidió el cierre de las mesas electorales a las 4:00 pm, como lo establece la ley electoral, momento en el cual Henrique Capriles era el triunfador, para conducir a la fuerza, hasta las 10:00 pm, a miles de venezolanos a las mesas de votación.

Nicolás Maduro, al asumir la Presidencia de la República, se negó tercamente a corregir el curso de la equivocada y corrupta política económica establecida por Hugo Chávez, sin entender que la caída de los precios petroleros podía conducir a Venezuela a una grave depresión. El inmediato y creciente rechazo popular a su gobierno lo condujo a una importante derrota en las elecciones parlamentarias de 2015. La oposición obtuvo una amplia mayoría al obtener 167 escaños, mientras que el oficialismo apenas logró 55. Esta realidad no fue aceptada por Nicolás Maduro. La Asamblea Nacional, totalmente controlada por el gobierno y a punto de cesar en sus funciones, designó a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que les correspondía ser escogidos por la Asamblea recién electa. Ese ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó, inconstitucionalmente, a 3 diputados a fin de impedir que la oposición pudiera alcanzar las 2/3 partes de la Asamblea Nacional. Ante la reacción del nuevo Parlamento, el inconstitucional Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la legítima Asamblea Nacional.

El régimen madurista es un sistema totalitario, absolutamente ilegítimo, que viola permanentemente los derechos humanos y las libertades democráticas de su pueblo. Esta realidad surgió desde la misma muerte de Hugo Chávez, al encargarse el vicepresidente Maduro del Poder Ejecutivo, para luego violar el artículo 229 constitucional que le impedía taxativamente ser candidato a la Presidencia de la República por desempeñar ese cargo. De todas maneras, lanzó su candidatura presidencial para las elecciones del 14 de abril de 2013, en un proceso electoral plagado de irregularidades y atropellos, que condujeron a su supuesto triunfo por una pequeña diferencia de 234.435 votos. El día de las elecciones impidió el cierre de las mesas electorales a las 4:00 pm, como lo establece la ley electoral, momento en el cual Henrique Capriles era el triunfador, para conducir a la fuerza, hasta las 10:00 pm, a miles de venezolanos a las mesas de votación.

Nicolás Maduro, al asumir la Presidencia de la República, se negó tercamente a corregir el curso de la equivocada y corrupta política económica establecida por Hugo Chávez, sin entender que la caída de los precios petroleros podía conducir a Venezuela a una grave depresión. El inmediato y creciente rechazo popular a su gobierno lo condujo a una importante derrota en las elecciones parlamentarias de 2015. La oposición obtuvo una amplia mayoría al obtener 167 escaños, mientras que el oficialismo apenas logró 55. Esta realidad no fue aceptada por Nicolás Maduro. La Asamblea Nacional, totalmente controlada por el gobierno y a punto de cesar en sus funciones, designó a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que les correspondía ser escogidos por la Asamblea recién electa. Ese ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó, inconstitucionalmente, a 3 diputados a fin de impedir que la oposición pudiera alcanzar las 2/3 partes de la Asamblea Nacional. Ante la reacción del nuevo Parlamento, el inconstitucional Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la legítima Asamblea Nacional.

El régimen madurista es un sistema totalitario, absolutamente ilegítimo, que viola permanentemente los derechos humanos y las libertades democráticas de su pueblo. Esta realidad surgió desde la misma muerte de Hugo Chávez, al encargarse el vicepresidente Maduro del Poder Ejecutivo, para luego violar el artículo 229 constitucional que le impedía taxativamente ser candidato a la Presidencia de la República por desempeñar ese cargo. De todas maneras, lanzó su candidatura presidencial para las elecciones del 14 de abril de 2013, en un proceso electoral plagado de irregularidades y atropellos, que condujeron a su supuesto triunfo por una pequeña diferencia de 234.435 votos. El día de las elecciones impidió el cierre de las mesas electorales a las 4:00 pm, como lo establece la ley electoral, momento en el cual Henrique Capriles era el triunfador, para conducir a la fuerza, hasta las 10:00 pm, a miles de venezolanos a las mesas de votación.

Nicolás Maduro, al asumir la Presidencia de la República, se negó tercamente a corregir el curso de la equivocada y corrupta política económica establecida por Hugo Chávez, sin entender que la caída de los precios petroleros podía conducir a Venezuela a una grave depresión. El inmediato y creciente rechazo popular a su gobierno lo condujo a una importante derrota en las elecciones parlamentarias de 2015. La oposición obtuvo una amplia mayoría al obtener 167 escaños, mientras que el oficialismo apenas logró 55. Esta realidad no fue aceptada por Nicolás Maduro. La Asamblea Nacional, totalmente controlada por el gobierno y a punto de cesar en sus funciones, designó a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que les correspondía ser escogidos por la Asamblea recién electa. Ese ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó, inconstitucionalmente, a 3 diputados a fin de impedir que la oposición pudiera alcanzar las 2/3 partes de la Asamblea Nacional. Ante la reacción del nuevo Parlamento, el inconstitucional Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la legítima Asamblea Nacional.

https://www.costadelsolfm.org/

2 comentarios:

  1. Nicolás Maduro, al asumir la Presidencia de la República, se negó tercamente a corregir el curso de la equivocada y corrupta política económica establecida por Hugo Chávez, sin entender que la caída de los precios petroleros podía conducir a Venezuela a una grave depresión. El inmediato y creciente rechazo popular a su gobierno lo condujo a una importante derrota en las elecciones parlamentarias de 2015. La oposición obtuvo una amplia mayoría al obtener 167 escaños, mientras que el oficialismo apenas logró 55. Esta realidad no fue aceptada por Nicolás Maduro

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  2. La Asamblea Nacional del 2015 fue declarada NULA por el TSJ debido a que ésta, de mayoría adeco burguesa desacató al Supremo la inhabilitación de tres diputados acusados de falsear el voto en el estado de Amazonas

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