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martes, abril 09, 2019

La campaña de reelección de Donald Trump ya empezó en América Latina Por Michael Shifter

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participó en una mesa redonda sobre migración y seguridad fronteriza en Caléxico, California, el 5 de abril de 2019. Credit Al Drago para The New York Times

La campaña presidencial estadounidense de 2020 ya está en marcha en América Latina. Cuatro temas polémicos que contribuyeron a llevar al presidente Donald Trump a la Casa Blanca en 2016 ya están incidiendo en su manera de relacionarse con la región y se están impulsando a través de dos estrategias electorales paralelas: llamados a su base política a nivel interno en temas como la inmigración, las drogas y el comercio, y una propuesta agresiva para el sur de Florida sobre Cuba y Venezuela.

Desde que anunció su candidatura en 2015, Trump ha tratado a México como un delegado y como un chivo expiatorio, en particular en cuanto a la inmigración y el comercio, dos asuntos en los que prometió un cambio radical de políticas. Los llamados a construir el muro en la frontera de Estados Unidos con México se convirtieron en la manera de resumir una postura firme y agresiva sobre estas cuestiones, infalible para movilizar y emocionar a sus férreos simpatizantes.

Sin embargo, cerrar la frontera —como el presidente estadounidense ha amenazado con hacer— afectaría a ambos países y provocaría daños irreparables a la que probablemente es la relación más importante de Estados Unidos. El jueves 4 de abril, con la presión de los republicanos en el congreso, retiró su amenaza, solo para lanzar otra: “Les daremos un año de advertencia, y si las drogas no se detienen por completo o en su mayoría, impondremos aranceles a México y a sus productos, en particular a los autos”.

Hasta el momento, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha hecho bastante para complacer a Trump, incluyendo la negociación de un acuerdo actualizado del Tratado de Libre Comercio de América (TLCAN) y la autorización de que los refugiados provenientes de Centroamérica se queden en México mientras sus casos de solicitud de asilo se procesan. La estrategia de cerrar la frontera pondría a prueba los límites de la postura amigable de López Obrador. El 29 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, escribió en Twitter: “México no actúa con base en amenazas. Somos un gran vecino”.

En un anuncio quizá igual de indignante, Trump también declaró que eliminaría la ayuda para los tres países de Centroamérica conocidos como el Triángulo Norte —Guatemala, El Salvador y Honduras— debido a que no han podido frenar el éxodo masivo de migrantes hacia Estados Unidos.

Esta medida ha llevado a algunos a especular que el objetivo de Trump es agravar las crisis en estos países, lo cual podría derivar en flujos migratorios insólitos que, a su vez, podrían suponer una crisis “real” de seguridad nacional en la frontera de Estados Unidos con México, lo que justificaría las políticas de línea dura del presidente y crearía un tema de campaña efectivo.

Aún está por verse si Trump tiene la autoridad para cortar fondos que pasan por el congreso o si cumplirá con sus amenazas. Sin embargo, el anuncio desconcertó, con buena razón, a los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador, pues han hecho todo lo necesario para complacer a Estados Unidos.

Los gobiernos de Guatemala y Honduras quisieron congraciarse con el gobierno de Trump al anunciar el traslado de sus embajadas en Israel a Jerusalén o al considerar el cambio. La amenaza de Trump es especialmente ofensiva para el presidente entrante de El Salvador, Nayib Bukele. Durante una visita reciente a Washington, Bukele mostró una política mucho más estricta para Venezuela y se comprometió a revisar la decisión del gobierno saliente de romper relaciones con Taiwán y establecerlas con China, ambas decisiones representarían victorias diplomáticas para el gobierno de Trump. Además, existe evidencia de que la asistencia de Estados Unidos está ayudando a reducir la migración de El Salvador.

En el tema de las drogas, el presidente también está adoptando una postura con el fin de apuntalar el apoyo de su base política para la campaña. El presidente colombiano, Iván Duque, hace poco se reunió con Trump y se comprometió a adoptar una estrategia respaldada por Estados Unidos para reducir los niveles crecientes de producción de cocaína. No obstante, eso no fue suficiente. Según informes, Duque se sorprendió cuando, semanas después, Trump les dijo a los reporteros: “Él (Duque) dijo que iba a detener las drogas. En este momento, están saliendo más drogas de Colombia que antes de que él fuera presidente, así que no nos ha ayudado en nada”. El encabezado de un artículo publicado en la revista colombiana Semana fue revelador: “Con esos amigos…”.

Leer mas: https://www.nytimes.com/es/2019/04/08/america-latina-trump-2020/

1 comentario:

  1. Los gobiernos de Guatemala y Honduras quisieron congraciarse con el gobierno de Trump al anunciar el traslado de sus embajadas en Israel a Jerusalén o al considerar el cambio. La amenaza de Trump es especialmente ofensiva para el presidente entrante de El Salvador, Nayib Bukele. Durante una visita reciente a Washington, Bukele mostró una política mucho más estricta para Venezuela y se comprometió a revisar la decisión del gobierno saliente de romper relaciones con Taiwán y establecerlas con China, ambas decisiones representarían victorias diplomáticas para el gobierno de Trump. Además, existe evidencia de que la asistencia de Estados Unidos está ayudando a reducir la migración de El Salvador.

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