El 10 de enero de 2019 será más que el inicio protocolar de un nuevo gobierno, la partida de una nueva situación diplomática
Restan poco más de dos meses antes del 10 de enero, fecha en la cual se inicia el segundo período del mandato presidencial de Nicolás Maduro. Ese lapso se caracteriza por un relativo estancamiento en las posiciones de los bandos involucrados en la lucha política. Sin embargo, en ese interín habrá mucho contacto en busca de implanar un mejor ambiente para que ocurran cosas.
El grupo de países como Estados Unidos, la Unión Europea y buena parte de América Latina, del Grupo de Lima, no han reconocido el resultado de las elecciones presidenciales del 20 de mayo pasado, que dieron el triunfo a Maduro. Y si no reconocen esos comicios tampoco reconocerán este segundo mandato.
Es de prever que nuevas presiones contra Maduro ocurran entonces a comienzos de 2019.
EEUU, Europa y el Grupo de Lima pueden tener en mente acciones diplomáticas para ese momento.
EEUU y Europa han anunciado que continuarán con las sanciones. Pero otras medidas pueden ser:
Aplicación de la Carta Democrática de la OEA. Todavía no hay votos para las dos terceras partes de los miembros, aunque virtualmente, contra el gobierno de Maduro se ha unido Ecuador. Faltarían al menos 3 votos. Pero debe hacerse antes de que culminé el mandato del actual gobierno de Peña Nieto en México, en diciembre, porque la nueva administración de López Obrador Tiene una postura menos agresiva contra Maduro.
Juicio en la Corte Internacional. Presionar ante la Corte Penal Internacional para que se adelante el juicio contra Venezuela: Esto es mucho más lento. Antes que Venezuela están los casos de Israel y el propio Estados Unidos. Sin embargo, la diferencia es que en el caso venezolano hay un grupo de países firmando la solicitud de investigación.
Retiro en bloque de embajadores. Sería una medida diplomática simbólica. Algunos de estos países han ido retirando ya a sus embajadores y llevan las relaciones a nivel de jefe de misión.
Ruptura de relaciones diplomáticas: Esto resultaría de consecuencias más drásticas, pero que afectaría también a los ciudadanos de las naciones que se involucren, y no es una decisión que asegure consecuencias efectivas.
Consejo de Seguridad de la ONU. Llevar el caso a esa instancia. Ha sido usado particularmente por Estados Unidos para ejercer presión sobre Venezuela. El Gobierno de Maduro tiene allí dos aliados con derecho a veto.
Comisión de Derechos Humanos de la ONU: Ejercer más presión. Está pendiente la apertura del estudio por parte de Michele Bachelet. Este también es un proceso lento.
Eso es lo que se mueve para después del 10 de enero en materia de decisiones diplomáticas.
Paralelamente, el gobierno de Maduro cuenta con China, Rusia, India, Turquía, Bielorrusia y otros, además del continente África.
Lo otro es que, el gobierno de Maduro estima que el mundo se le puede poner más chiquito después del 10 de enero de 2019. Por eso, ha insinuado la necesidad y disposición a un diálogo, para el cual todavía no existen las condiciones idóneas.
Europa está consciente de ello y por eso decidió nombrar un grupo de contacto para explorar las posibilidades de solución política a la crisis venezolana. Allí está abierta una rendija que intentará aprovechar el gobierno de Maduro.
Un punto focal es abrir la posibilidad de unas nuevas elecciones que, esta vez, sea en condiciones que la oposición y la comunidad internacional acepten. Es decir, con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y con observación internacional.
Hay posibilidad de esto, debido por una parte a la urgencia que tiene el gobierno del presidente Maduro de librarse de las presiones. La otra razón es su propia convicción de que la oposición está muy mal y no podrá ganarle otras elecciones
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