Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

miércoles, octubre 03, 2018

¿Luz al final del túnel? Felix Cordero Peraza

Mientras el descontento crece, la propaganda política del gobierno se intensifica proyectando una sensación colectiva de fuerza y dominio. En ningún momento aparece débil y sus medidas y acciones configuran una audaz estrategia que le permite difundir una imagen de protector de pobres y garante del bienestar social. Es la controversia perceptiva entre una realidad sentida de crisis y caos generalizado y una fotografía virtual que se expande e impone desde la cúspide del poder público, por los medios de comunicación social. No dejan pasar nada y las cadenas de radio y televisión a diario se diseminan repetitivas y convincentes. Esta avasallante información, fundamentada en probadas teorías y técnicas de la comunicación, van dirigidas a específicos e identificados target dentro de la estructura social venezolana. Marketing político. Luego sus resultados son evaluados y analizados en centros especializados. Aquí, y hay que convencerse de ello, no hay nada improvisado ni mucho menos espontáneo. Todo tiene sentido político y todo posee objetivos muy concretos. ¡Mantener el poder per se!

Espinas y derrumbes

A todas estas, la población mayoritaria enmarañada con su realidad de una hiperinflación que aumenta los precios de alimentos y medicinas, día tras día, que polvoriza los ingresos de familias y personas de la clase C-D-E, que representan más del 70% de los habitantes. Gasta su tiempo haciendo cola, buscando efectivo, el producto más barato y aquél que no aparece en los anaqueles. Se han cerrado empresas y aumentaron los índices del desempleo. ¡Una verdadera tragedia social! La gente solo ve y percibe un camino, el trazado por quienes mandan. El que le vende esperanzas de un mundo mejor y le llega con sus bonos y misiones. Esta es la verdad, no hay que llamarse a engaño. En el panorama de cada vida lo que tenemos al frente es una oferta llamada socialista llena de espinas y derrumbes. Colmada de pueblos divididos y familias fracturadas. Donde el proceso de empobrecimiento galopa indetenible.

Empero, y para bien del país, la procesión va por dentro. La producción petrolera, que genera el 90 por ciento y más de las divisas, disminuye sin control, el aparato productivo al 30% de su capacidad y el control de precios es una entelequia. El déficit fiscal sigue subiendo y los ingresos por impuestos a las rentas disminuyen en forma nominal y relativa. Según los estudios sociales más del 80% de la población adversa a quienes gobiernan. Por otro lado, las personas que reciben bonos y subsidios, consideran en su gran mayoría que eso es un derecho y por lo tanto no comporta compromiso político o partidista. A la larga, esto se irá ampliando. Muy a pesar de la estructura partidista del PSUV, que actúa como tenaza con la gente. Al final del día, si no se para el empobrecimiento y se domina la hiperinflación, equilibrando los precios con ingresos integrales y seguridad social, la gente abandonará el proyecto chavista en forma progresiva. ¿Luz al final del túnel?

La presión internacional crece y las relaciones con los países del continente se empeoran y se instauran así nuevos frentes de conflictos y tensiones. El Grupo de Lima (doce países de la región) van a buscar “pasos adicionales para devolver la democracia a Venezuela”. Según Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, el caso Venezuela afecta la “seguridad internacional”. Seis países del hemisferio (Argentina, Chile, Canadá, Colombia, Paraguay y Perú) denunciarán a Maduro ante la Corte Penal Internacional. Donald Trump saca a relucir la Doctrina Monroe, “América para los Americanos”. Y el cerco financiero y económico se estrecha más, haciendo imposible que Venezuela negocie con dólares. No las tiene nada fácil el gobierno y los rumores de intervención y golpe de Estado pululan a todos los niveles.

Se agota el modelo

Tengo la impresión que estamos frente a un agotamiento del sistema político que inició en 1998. El descrédito de los partidos políticos está en su más baja escala y el pueblo deambula desorientado por calles y negocios. La situación de hoy me hace recordar cuando Rafael Caldera, ganó las elecciones en 1993, con el 30% de los votos y con el 17% de los miembros del Registro Electoral Permanente. La abstención llegó al 40%. Hoy, la fe en los partidos se ha achicado y no hay alternativa que incremente la esperanza entre las masas populares. Sus problemas se han agravado y el deterioro ambiental se hace insostenible. La calidad de vida sigue un proceso decadente y el desgaste psíquico altera los sentimientos y las emociones del venezolano común.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

http://www.digaloahidigital.com/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario