Acelerada hiperinflación en Venezuela, desplome de la industria petrolera y default financiero selectivo
(1) Situación Económica: Actividad Económica
El primer semestre de 2018 muestra un desplome generalizado de la economía venezolana.
A partir de cifras oficiales entregadas a la Security Exchange Commission, estimaciones de la Comisión
Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, indican que el producto interno bruto en 2017 cayó en 13,2%, cuarto año consecutivo de descenso, acumulando desde 2014 un 35%. En el mismo periodo, el retroceso de la producción manufacturera se ubica en 41%; el del consumo en 48% y el de la inversión real en 69%.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional proyecta que 2018 será el quinto año de contracción económica, con una caída del 15% del PIB. Sin embargo, todo apunta a un mayor deterioro, dada la grave situación de las empresas por falta de insumos, el colapso de los servicios básicos y el evidente desplome de la industria petrolera.
Esta situación lleva a comparar la depresión venezolana con la tristemente afamada de los años 30’.
Así, el ámbito doméstico queda caracterizado por: (a) un marcado desmantelamiento de las cadenas productivas nacionales y su desconexión de las cadenas globales de valor; (b) distorsión del sistema de precios; (c) escasez generalizada de productos; (d) colapso de los servicios básicos (electricidad, agua, telefonía, internet, transporte público), consecuencia de una acumulada falta de mantenimiento e inversión; (e) un proceso hiperinflacionario en franca aceleración, que podría situar al país como la economía de la región con el peor registro histórico de este flagelo; y (f) consecuentemente, un acelerado deterioro del valor de la moneda nacional en términos de divisas internacionales y su distanciamiento de los valores oficiales controlados.
En la grave situación económica del país, destaca el derrumbe de la estatal petrolera, PDVSA, declarada en suspensión de pagos por varias agencias internacionales, al no poder honrar sus compromisos internacionales y en una inédita situación de incapacidad productiva.
Si en las mediciones macroeconómicas el modelo político ideológico que rige los destinos de la nación desde 1999, el Socialismo del Siglo XXI, queda reprobado, el discurso que decía favorecer a los desposeídos queda falseado, pues ningún programa compensatorio ha sido eficiente y hoy la población en estado de pobreza supera el 87% (Encuesta de Condiciones de Vida, 2017). El conjunto de misiones sociales y su manejo discrecional a través de fondos parafiscales, ahora no tienen como financiarse y los problemas que se planteaban atender se han recrudecido.
A la pobreza, se suma el deterioro de indicadores básicos de salud y educación, inseguridad, impunidad, malestar y descontento social, y todos ellos impulsan un proceso de emigración, que alerta regional y globalmente de la catástrofe nacional.
Sector Exterior
Mientras para 1999 la producción venezolana de crudo superaba los 3 millones de barriles diarios, para mayo de 2018, según cifras OPEP, la producción fue de 1.39 millones b/d, manteniendo una clara tendencia declinante desde 2014. Algunos expertos incluso apuntan a que, para fines de año, la industria no podrá seguir exportando.
Esto ocurre en momentos de un incremento sostenido de los precios de los hidrocarburos desde mediados del 2017 (ver tabla 1). Así, para el 14.06.2018 el WTI se cotizó en 66.84 USD/b y se proyecta ese nivel de precio para lo que resta de 2018. Sin embargo, el colapso de la empresa, le impide al país tomar ventaja de esta alza en los precios.
Más aún, esta situación es, junto con la incertidumbre generada por la escalada de tensiones geopolíticas y el optimismo sobre la disminución de los inventarios en EEUU, según la OPEP, determinante de la dinámica de los precios del crudo.
Leer mas: http://www.costadelsolfm.net/2018/07/01/academia-nacional-de-ciencias-economicas-venezuela-abril-junio-2018/

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