Pregunta. ¿Qué papel juega la oposición en el contexto actual de Venezuela?
Respuesta. La oposición, como el resto del país, está en un momento crítico. El objetivo ahora es unir a todas las fuerzas sociales dentro y fuera de Venezuela para poder hacer algún tipo de contrapeso a un Gobierno que ha ido adquiriendo todo el poder de hecho.
P. El 20 de mayo se celebrarán las elecciones. ¿Qué cree que va a pasar después?
R. La lucha actual es buscar el pronunciamiento de todas las democracias del mundo para desconocer y deslegitimar el resultado electoral y que a partir del 20 de mayo tengamos un régimen más aislado, más sancionado, con más fracturas internas y con un apoyo decidido de la comunidad internacional para que en Venezuela tenga un proceso democrático este mismo año.
P. Hay voces que apuntan a que no presentarse a los comicios legitima a Maduro. ¿Existe división dentro del partido sobre ese punto?
R. Obviamente hubo un debate y no ha sido fácil. Nosotros siempre hemos tenido tradición de participar y recorrer todos los caminos: el voto, la negociación, la calle. Pero el Gobierno siempre le ha cerrado la puerta a la solución democrática. Nos pareció que era un mensaje mucho más nítido no participar y dejar claro previamente que estamos frente a un fraude.
P. Henri Falcón sí decidió dar un paso al frente y presentarse. ¿Qué le parece?
R. Falcón no ha sido nunca un icono de la oposición democrática del país. Los líderes opositores o están presos, como Leopoldo López, o están inhabilitados, como Henrique Capriles, o están en el exilio, como Antonio Ledezma. El Gobierno deja vivos a quienes le son cómodos e ilegaliza a quienes le son incómodos. Falcón le está haciendo el favor más grande a Maduro.
P. ¿Qué hizo saltar por los aires el acuerdo entre el Gobierno y la oposición en la República Dominicana cuando se veía tan cerca?
R. Se llegó al absurdo. Era imposible que nosotros avaláramos un acuerdo con los candidatos inhabilitados o presos, los partidos ilegalizados, con la negativa a abrir un canal humanitario o a reconocer las instituciones como el Parlamento.
P. ¿Qué papel jugó en aquel diálogo el expresidente Zapatero?
R. Yo creo que tuvo en sus manos una gran oportunidad. Se lo he dicho a él, creo que el papel del mediador es equilibrar los abusos del poder y creo que este caso, lamentablemente, la presión estaba puesta sobre nosotros, que éramos los débiles. Al Gobierno todo se le justificaba y al final no estaba cediendo en nada.
P. El ministro de Comunicación e Información de Venezuela le dijo el mes pasado a este periódico que ustedes no concurrirán a las elecciones a petición de EE UU.
R. Los únicos que reciben órdenes de un país distinto del venezolano son Nicolás Maduro y Jorge Rodríguez, que de manera vergonzosa siguen a un sistema fracasado como es el cubano.
P. La oposición ha dado muestras de división muchas veces ¿Se han impuesto los personalismos a la unidad?
R. Yo quisiera explicar que somos como víctimas de un naufragio. Hemos sido víctimas de un terremoto que nos lleva a tener que estar todos los días reconstruyéndolo todo. Más que división es un proceso de represión que termina teniéndonos a todos aturdidos.
P. ¿Hay ahora algún canal abierto con el Gobierno?
R. No hay ningún tipo de relación con el Gobierno, que ha seguido en su proceso de persecución y represión. Un gobierno al que el miedo es lo único que le queda, se convierte en un gobierno débil. Lo que necesitamos es ese apoyo internacional para lograr el quiebre que permita el desenlace democrático del país.
P. ¿Por qué está convencido de que ese quiebre está cerca?
R. Tengo la convicción de que todas las crisis que Maduro ha sembrado están eclosionando este año: la hiperinflación, la caída de la producción petrolera, la crisis y la fractura militar, la destrucción productiva, el fraude presidencial, la conciencia internacional para ejercer mayor presión. Siento que Venezuela está viviendo los últimos capítulos de un proceso lento y doloroso. No hay manera de que Maduro se pueda sostener en el poder. La unión de la presión internacional, con las sanciones, y la presión interna de los ciudadanos pueden acabar de sacar a esa mafia del poder.

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