Desde estas tierras del Zulia invoco
la buena voluntad de los venezolanos y, particularmente a los jóvenes, a
defender el derecho a vivir en un país diferente al provocado con su terrible
gestión, el gobierno de Nicolás Maduro. En la coyuntura actual no desaprovechemos
la oportunidad brindada por la Constitución, de propulsar el cambio que nos
conducirá al rescate de la democracia y sus instituciones.
Los zulianos tuvimos récord de
ser el estado con la mayor producción agrícola y pecuaria del país. Desde la
Costa Oriental, a partir del descubrimiento de los yacimientos petroleros,
hemos garantizado la gran renta, que, por ese concepto, han usufructuado todos
los venezolanos. Ninguna región ha contribuido más con el desarrollo y la
modernización de Venezuela que el Zulia.
En esta región también estamos
al borde de la desesperación por la escasez de alimentos y medicinas. Por
nuestra condición de estado fronterizo, los problemas de la hiperinflación y la
falta de efectivo se multiplica, aunado a la gravísima crisis generada por los
apagones y el racionamiento eléctrico.
De aquel Zulia próspero y productivo solo
quedan retazos de una agonía interminable.
Necesitamos salir de este sufrimiento sin necesidad de golpes de estados,
invasiones extranjeras ni guerras civiles. Ello solo es posible, a través de la
participación en las elecciones presidenciales.
Como ciudadano afectado por la
profunda crisis que padece el país, los invito a romper el chantaje de aquellos,
que hasta de buena fe, consideran que votar no tiene sentido. Aprovechemos los
resquicios de legalidad que permite este régimen autoritario y todo el apoyo
internacional que se ha volcado sobre este pueblo subyugado y empobrecido.
Sigamos exigiendo mejores
condiciones de participación, pero avancemos en la ruta electoral existente, comprometidos
y sin dudas de que, ante el peligro inminente de la reelección de Nicolás, los
zulianos vamos de frente con Falcon.

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