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lunes, abril 02, 2018

Choques entre EE.UU. y Rusia traen a la memoria la Guerra Fría, pero hay diferencias, Nicolás García de Val

La ofensiva diplomática de una veintena de países ya ha obligado a más de 150 diplomáticos rusos a volver a su país, y el jueves Rusia respondió expulsando a la misma cantidad. La última etapa de una escalada de tensiones entre Rusia y Occidente que ha puesto en el tablero -y en los titulares de prensa- la idea de que se vive una situación "similar a la Guerra Fría", como dijo el secretario general de la ONU, António Guterres.

La negativa del Kremlin a dar las explicaciones por el caso del ex doble espía ruso Sergei Skripal, envenenado en Reino Unido con un agente neurotóxico soviético, aceleró la degradación de relaciones entre Moscú y Occidente, que están en un pésimo nivel desde que el Presidente Vladimir Putin decidiera invadir la península de Crimea en 2014.

A ese episodio se sumaron las acusaciones de interferencia en las elecciones de EE.UU. en 2016 y en los comicios de Francia, Alemania y Reino Unido, así como el apoyo de Moscú al régimen sirio de Bashar al Assad.

Buques y aviones rusos han realizado misiones cerca de las fronteras europeas y también hay choques de posiciones sobre las crisis de Crimea y Ucrania. Incluso se ha visto una participación militar directa en Siria, lo que hace recordar las guerras subsidiarias -donde las potencias se enfrentaban mediante terceros-, comunes durante la Guerra Fría. Las diferencias entre regímenes autoritarios y democráticos de hoy, así como el sentimiento antioccidental que hay en Rusia -donde la aprobación de Putin sube a medida que enfrenta a Occidente- potencian esta idea.

Sin embargo, al contexto actual le faltan varios elementos clave durante la Guerra Fría.

1.- Ideología

El conflicto que terminó en 1991 no fue solo una disputa de poder entre Occidente y la URSS o un problema diplomático; en esencia, era el clímax de la pelea ideológica entre el capitalismo y el socialismo que se había estado desarrollando durante el siglo XX, y cada bando estaba convencido de que su postura era superior. "Era un sistema bipolar de victoria o derrota total, en el que ninguno de sus protagonistas consideraba posible un punto medio de acuerdo", dijo a "El Mercurio" Arne Westad, académico de la Universidad de Harvard y autor del libro "Guerra Fría: una historia mundial".

Hoy, por el contrario, existe un mayor espacio para los acuerdos. Prueba de ello es que Arabia Saudita es uno de los principales aliados de EE.UU., pese a las diferencias entre ambos.

La pelea ideológica entonces estaba marcada por los esfuerzos de cada bando por exportar su cultura y su sistema. Una realidad que no vemos hoy, donde la economía rusa depende del capitalismo y de las exportaciones de gas y petróleo a Holanda y Alemania, miembros de la OTAN y dos de sus principales socios comerciales. "Europa, Rusia y EE.UU. están en desacuerdo en muchas cosas, pero el valor de los mercados no es una de ellas", asegura Westad, aunque reconoce que existen "remanentes" de ese período, como la situación en Corea.

El propio Putin lo dijo: "Quien no extrañe la Unión Soviética no tiene corazón. Quien la quiera de vuelta no tiene cerebro".

2.- Diferencia de fuerzas

Las cosas también difieren en el plano militar. Las fuerzas rusas no son lo que eran durante la era soviética -aunque Putin las ha modernizado- y la OTAN ha incorporado miembros (ver infografía). "Durante la Guerra Fría, la URSS era una amenaza bélica real. Hoy, Rusia es demasiado pequeña como para enfrentarse a EE.UU. y a la OTAN", planteó a este diario Norman Naimark, académico de la Universidad de Stanford.

El nuevo balance militar ha llevado al surgimiento de nuevos paradigmas de enfrentamiento, como la llamada "guerra híbrida", que combina el uso de pequeños grupos de fuerza encubiertos con el de operaciones de inteligencia y desinformación, dificultando la distinción entre conflicto y paz.

Esto ha ido acompañado de una campaña propagandística y de difusión de noticias falsas. La propaganda política era común en la Guerra Fría, pero el desarrollo tecnológico, un mundo interconectado y las redes sociales han hecho que el campo actual sea totalmente diferente.

3.- Mutipolaridad y nacionalismo

Hoy tampoco se puede hablar de una bipolaridad de fuerzas, como antes de 1991, por la aparición de países como India y, especialmente, China como actores geopolíticos importantes.

A la par, en los últimos años se han ido expandiendo las ideas nacionalistas. A más de dos décadas del conflicto que enfatizaba las ideologías globales, las potencias están enfocadas ahora en crear su identidad propia y defender sus intereses nacionales.

Incluso EE.UU., el impulsor del capitalismo en la Guerra Fría, está más interesado en lo que pasa dentro de sus fronteras, de la mano del "America First" ("Estados Unidos primero") del Presidente Donald Trump.

Leer mas: http://diario.elmercurio.com/2018/03/31/internacional/internacional/noticias/DE5663A3-8194-4B47-98ED-CE380D53B0DA.htm

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