La palabra corrupción suena familiar en cada rincón de la población venezolana. Escuchar un “matraqueo” de un agente policial o el soborno de un trabajador público para la agilización de algún trámite se ha convertido en algo “normal” y cotidiano. Además, los casos más escandalosos de corrupción como el de la constructora brasileña Odebrecht también son parte del día a día. Por esas razones, Venezuela sigue posicionándose como el país más corrupto de América Latina.
La malversación de fondos y el difícil acceso a la información pública es parte de la lucha de Mercedes De Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, una organización sin fines de lucro encargada de crear las condiciones para que la corrupción deje de ser la norma en el país.
De Freitas lamenta que el abuso de poder siga ocupando todos los espacios de la función pública y, más aún, que haya tocado la puerta del sistema judicial. Son pocas las expectativas que observa para que cese la impunidad. A su juicio, esa componenda corrupta de la cúpula gubernamental ha sido la gran cómplice de la profunda crisis que hoy atraviesan los venezolanos.
El último informe de Transparencia Venezuela coloca al país como el más corrupto de América Latina, ¿se mantiene esa valoración?
Lamentablemente, el Estado no ha hecho nada para cambiar la percepción de los venezolanos sobre la corrupción. Quitémosle la última posición de percepción de corrupción en América Latina y de igual modo, Venezuela se ubica en uno de los últimos lugares en el mundo, y eso tiene que ver con que los venezolanos no tenemos una información clara de cómo se relaciona lo público con lo privado. La relación entre los ciudadanos con el Estado y las comunidades con el sector público en donde la posibilidad de lograr un trámite, un permiso, un contrato o un beneficio social pasa primero por una cantidad de factores que tiene que ver con la corrupción: sobornos, extorsiones, abusos, compra de favores, conflictos de interés, y eso se repite a lo largo y ancho del país y a todos los niveles.
¿Por qué cree que el índice en materia de corrupción es tan alto en el país?
Lo que ocurre es que la corrupción ha invadido el sistema judicial desde hace mucho tiempo y esa invasión produce alta impunidad. Cuando una persona tiene posibilidades de pagar para que su caso no salga o que la decisión de un juicio salga favorable a una de las partes porque hay dinero de por medio o porque sencillamente es parte de un “favor”, la justicia se vuelve cómplice de la corrupción y es el peor aliado que tiene cualquier nación para tener prosperidad.
Lo que ha ocurrido en Venezuela es que desde hace tiempo los inmensos casos de corrupción que se destapan no tienen sanción porque ni siquiera se investigan y los que se investigan no llegan a un término en donde se sancionen a los culpables, y eso no solo ocurre por temas financieros, la corrupción la vemos en los programas sociales, en todo tipo de compra y adquisiciones, en la entrega de adjudicación de obras. Se han pervertido los pocos sistemas de protección e integridad institucional que había en el país. Además, se han aprobado cantidad de leyes que han hecho mucho más permisivo el proceso de corrupción.
¿Cuáles han sido esas leyes?
Por ejemplo, la creación de amplias de adjudicación directa de grandes obras o el control de cambio. Este último es un incentivo perverso porque permite a un número selectivo de personas hacerse millonarias solamente con tener acceso a las divisas preferenciales. Aquí se han quebrado las empresas nacionales, de hecho, el mismo sector público en sus pocos informes indica cómo ha caído la producción nacional y ha aumentado las contrataciones importadas. Esas negociaciones precisamente, permiten al Estado tener el control para que solo los productos que decidan importar sean lo que estén en el mercado.
¿Qué otros espacios públicos están deteriorados por el uso indebido del dinero público?
La corrupción también se ha extendido a la salud. Desde hace mucho tiempo hemos visto que este sector en crisis. En 2009 el entonces presidente Hugo Chávez ordenó la construcción de seis grandes hospitales que a la fecha no se han construido. En la mayoría de los casos ni siquiera se ha removido la tierra. En 2010, Chávez declara en emergencia la salud, pero ese decreto no se tradujo en resolver los problemas de los quirófanos, medicamentos, reactivos, vacunas, y la falta del personal médico.
Hoy en día, para nadie es secreto la terrible situación que atraviesa el sector salud. Por donde se vea, nosotros seguimos siendo el país con una altísima percepción de corrupción.
¿Es la corrupción la causante de la crisis que atraviesa el país o, por el contrario, ha sido la coyuntura económica la que ha desatado este abuso de poder?
Creo que las dos cosas, pero fundamentalmente empieza porque la corrupción crea la crisis y la profundiza. La crisis económica, por ejemplo, ocurre porque hay sectores cercanos al Estado que tienen posibilidad de hacerse millonarios con la inflación, con el control de precios y con la posibilidad de importar, expropiar y confiscar descaradamente quebrando a un importante sector industrial del país. El manejo discrecional de los fondos millonarios que entraron al país, es en gran parte el responsable de la crisis actual.
Leer mas: http://revistasic.gumilla.org/2017/la-justicia-es-complice-de-la-corrupcion/

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