Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, octubre 10, 2016

Cambio de hábitos: la izquierda, obligada a reinventarse

Foto: Ippóliti
El mundo se volvió un lugar hostil para los encuestadores. Unos votantes insatisfechos, volátiles, menos militantes los someten a menudo a desaciertos oceánicos.

La tendencia a la incertidumbre está reformulando las coordenadas de la política: las fronteras ideológicas se hacen cada vez más difusas y los líderes que aspiran a gobernar se enfrentan al desafío cotidiano del cambio de piel.

Se gana y se pierde. En América del Sur la "nueva derecha" impulsa desde el poder programas liberales con agenda social y no reniega de las políticas asistenciales de sus antecesores. En Europa, la "vieja izquierda" se desangra en peleas internas y fiascos electorales, incapaz de hallar la fórmula para reconectar con una sociedad propensa a la desilusión.

Los socialdemócratas extraviaron el rumbo desde la crisis que estalló en 2008. Durante medio siglo habían representado al Estado poderoso que asumía una misión redistributiva. A partir de los 90 se impuso la transformación de la Tercera Vía, encarnada en un principio por el Nuevo Laborismo -centrista, pro mercado- de Tony Blair y Gordon Brown. Pero el deterioro ostensible del Estado de bienestar en la última década arrojó millones de votantes hacia el populismo antisistema: la izquierda radical en los países deudores del Sur; la derecha xenófoba en los acreedores del Norte.

El péndulo oscila hacia el lado contrario en América latina. Una década de gobiernos de retórica progresista, estatistas y antiliberales concluye en desencanto, sin conseguir la caída de la desigualdad tan prometida y en medio de incontables escándalos de corrupción.

El pragmatismo ideológico define más que otra etiqueta el proyecto de Mauricio Macri o el del peruano Pedro Pablo Kuczynski, un liberal que se alió a la izquierda para derrotar en el ballottage a Keiko Fujimori. Michel Temer, después de suplantar a la destituida Dilma Rousseff, coquetea también en Brasil con esa suerte de Tercera Vía al revés.

Los une el empeño en desmarcarse de las definiciones clásicas (izquierda-derecha o conservador-progresista) y una estrategia de comunicación que consiste en presentarse como lo opuesto a "la política".

"El giro hacia la derecha es la variante latinoamericana del auge de los movimientos antisistema en los países occidentales", escribió en un reciente informe Mohamed El-Erian, consultor jefe del grupo financiero Allianz.

Esta nueva camada de presidentes llegó al poder al frente de coaliciones endebles, que carecen de un aparato bien definido y de una base amplia de militantes.

Entre los socialistas europeos se discute si la forma de volver a ganar pasa por romper las viejas estructuras y diluir las señas ideológicas o si, en cambio, la moda modernizadora de los 90 tiene la culpa de la sequía de votos actual.

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