La Toma de Caracas, al avalar a la MUD, ratificó a los partidos como puntos de decisión. No el centro hegemónico, porque otros componentes como la Iglesia, el movimiento estudiantil o una intelectualidad emergente inciden en la resistencia que la sociedad opone a una estrategia gubernamental que no es democrática, ni electoral, ni constitucional ni efectivamente pacífica.
El protagonista del capítulo 1s fue el ciudadano común. Quien selló la escena durante la Toma de Caracas no fue una multitud indiferenciada a la que designamos pueblo, sino ciudadanos con una definida conciencia sobre lo que querían para el país, con una comprensión sobre su responsabilidad personal y una clara disposición a asumir individualmente los riesgos. Una aparición que los partidos deben estimular.
Es seguro que los dirigentes y seguidores oficialistas, menos ideologizados y con mayor contacto a tierra, sintieron que el país está harto del gobierno. Es posible que esa convicción provoque un debate en el PSUV sobre el modo de reducir el rechazo y cómo seleccionar el desenlace que les permita sobrevida después de Maduro.
En lo tocante a la MUD el impacto del 1s es más complejo por los desafíos para construir una narrativa movilizadora y configurar las presiones y propuestas que la sociedad les exige. Una actitud, contundente y eficaz, para lograr que sea el voto del soberano el que dirima el choque institucional y político.
La MUD tiene hoy un liderazgo meritorio, buena parte del cual actúa por debajo de la línea de la publicidad. En su cúspide más activa están Henrique Capriles, Henry Ramos, Henry Falcón y Jesús Torrealba. A ellos se agregan, desde sus prisiones, esos símbolos de libertad y justicia que son Leopoldo López, Manuel Rosales y Antonio Ledezma. A unos y otros les corresponde contribuir unidos a lograr un acuerdo de Integración Nacional que asegure la convivencia entre quienes han operado hasta ahora como proyectos políticos rivales.
El 1s nos arrojó varias verdades de sentido común: 1. Sin cambios no hay estabilidad. 2. La llave del cambio es un entendimiento sobre el revocatorio en el 2016. 3. El dilema principal de las instituciones es respetar o ultrajar la Constitución Nacional. 4. La acumulación de fuerzas ahora se trata de su empleo eficaz. 5. Es necesario aumentar la presión popular y desmontar las ilegalidades del régimen. 6. No hay golpe de Estado sino golpe de tres poderes públicos contra la democracia y la Constitución. 7. Bloquear el referendo es más crisis. Votar es la paz.
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