Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

miércoles, mayo 11, 2016

La economía diabética Por PAUL KRUGMAN

Fred R. Conrad/The New York Times
La situación aquí en Portugal es terrible, pero no tanto como hace un par de años. Lo mismo puede decirse de la economía europea en general. Son buenas noticias, supongo.

La mala noticia es que, después de ocho años de una crisis financiera que se esperaba fuera temporal, no solo persiste la debilidad económica, sino que su fin no parece estar cerca. Esta situación es preocupante para todos, tanto en Europa como en otras regiones.

Primero, hay que señalar los puntos positivos: la eurozona, es decir, el grupo de 19 países que han adoptado una moneda común, registró un crecimiento razonable en el primer trimestre. De hecho, para variar, su crecimiento fue mejor que el de Estados Unidos.

Por fin, la economía de Europa alcanzó una talla un poco mayor que la que tenía antes de la crisis financiera, y el desempleo bajó de una cifra superior al 12 por ciento en 2013, a un poco más del 10 por ciento.

No obstante, es muy revelador que estas sean las buenas noticias. En Estados Unidos nos quejamos, con toda razón, de la lenta recuperación de nuestra economía, pero esta ya se encuentra 10 por ciento por encima del nivel que tenía antes de la crisis, y la tasa de desempleo se ubica de nuevo por debajo del cinco por ciento.

Además, como ya mencioné antes, no parece que el problema crónico en el desempeño de Europa pueda resolverse pronto. Basta ver el comportamiento de los mercados financieros.

Cuando las tasas de interés a largo plazo sobre activos seguros son muy bajas, es porque los inversionistas no consideran que vaya a darse una recuperación sólida en el corto plazo. Pues bien, los bonos alemanes a cinco años en la actualidad ofrecen un rendimiento de menos del 0,3 por ciento; de hecho, los rendimientos son negativos para un plazo de hasta ocho años.

¿Cómo interpretar estas tasas de interés tan bajas? Hace poco, Narayana Kocherlakota, expresidente del Banco de la Reserva Federal en Minneapolis, propuso una excelente analogía. En respuesta a algunos críticos del dinero fácil que calificaron las tasas bajas de “artificiales” (porque las economías no deberían tener necesidad de mantener las tasas tan bajas), propuso comparar las tasas de interés bajas con las inyecciones de insulina que deben recibir los diabéticos.

Esas inyecciones no forman parte de un estilo de vida normal e incluso pueden tener efectos secundarios negativos, pero son necesarias para controlar los síntomas de una enfermedad crónica.

En el caso de Europa, la enfermedad crónica es una debilidad persistente en el gasto, lo cual hace que la economía del continente tenga una tendencia deflacionaria constante aunque, como en este momento, goce de algunos meses relativamente buenos. La insulina del dinero barato ayuda a combatir esa debilidad, pero no la cura.

Sin embargo, aunque las inyecciones de dinero han ayudado a contener los males de Europa (da escalofríos pensar cuán difícil habría sido la situación sin el liderazgo de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo), no han conseguido nada que se asemeje a una cura. En particular, a pesar de las acciones del banco, la inflación subyacente en Europa parece estar atascada muy por debajo del objetivo oficial del dos por ciento.

Por otro lado, en gran parte de Europa, incluida por supuesto mi actual ubicación, las cifras de desempleo todavía son tan altas que causan enormes daños a nivel humano, social y político.

Leer mas: http://www.nytimes.com/es/2016/05/09/la-economia-diabetica/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario