Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, enero 26, 2016

¿Asimiló el gobierno lo acaecido el 6-D?- MIGUEL BAHACHILLE M.

Transcurridos 17 años de revolución para algunos, de socialismo del siglo XXI para otros, el gobierno se resiste a admitir la magnitud de los conflictos que apesadumbran a toda la población. Por el contrario persiste en arengas atornilladas en espejismos de un deslucido colectivismo que, entre otras degradaciones, ha institucionalizado la miseria y las colas. Para bien del país, la gente no ha caído en el estadio de resignación ansiado por la actual jefatura aunque sí de contrariedad ante la rebeldía oficial de acatar el cambio reclamado el 6-D por 8 millones de ciudadanos.

Hoy el pueblo está consciente que el plan se asentó en una premisa, muy sombría, de torcer el perfil social de la gente para adaptarla a la cultura conformista "a lo cubano"; aquella que se patentiza con el racionamiento de alimentos, medicinas e insumos básicos. En otras palabras, la escasez, inflación e inseguridad, como nuevos parámetros de interacción cultural. Es común ver amas de casa a las puertas de supermercados "mercantilizando" o canjeando alimentos ante las trabas para adquirirlos cuándo y dónde quieran. La indigna imposición del último dígito de la cedula de identidad y de plasmar la huella digital para limitar su libre derecho de elegir el día compra, está inscrita en el propósito de institucionalizar el conformismo como patrón de vida.

Por otro lado el desmontaje de instituciones democráticas abiertas a la denuncia o queja pública, está claramente inscrito en el designio "revolucionario" de reducir metódicamente cualquier cordura crítica y capacidad de juicio, sobre todo del más débil. Las víctimas de los abusos impuestos por "la alta coyuntura" se sienten inermes y desprovistas del necesario soporte institucional. ¿Defensoría pública?

Ese esquema envolvente pretendió aplicarse desde temprano en las escuelas para suprimir al niño su innata capacidad de observación. Todo el mundo recuerda la frase "con mis hijos no te metas". En 1999 el régimen quiso aplicar una resolución ministerial (058) para trasmutar la educación tradicional por una concepción comunitaria bajo estricta tutela del Estado. Lo ha intentado otras 18 veces sin entender que no es cuestión de leyes. El niño entiende que su entorno educativo está degradado en relación a planteles de otros países y que en la calle padece las mismas penurias que sus padres.

El régimen persiste en disociar al ciudadano del mundo moderno con expectativas históricamente fracasadas. Basta leer el Decreto de Emergencia Económica leído por el Ministro de "Economía Productiva" para corroborarlo. Ese "edicto" busca que acojamos "por voluntad propia" más planes de control y vigilancia. Sin embargo el pueblo está claro. Los cautivados por Chávez elogiaron sus dádivas durante 3 quinquenios y ahora, con la caja vacía, sufren los efectos de una carestía claramente previsible. La mayoría sí sabe dónde está la génesis de la crisis. Ocho millones de votantes lo entendieron y así quedó expresado el 6-D.

El pueblo puso fin a un ciclo histórico fallido. Si el autodenominado socialista pretende seguir formando parte de la representación política del país, tiene que reorientar su brújula en otra dirección. No se trata sólo de la expresión de los ocho millones sino de todo el país que padece en las colas o a las puertas de un hospital buscando alivio para sus males. Los sufragios obtenidos por el oficialismo estribado en dádivas y una gigantesca propaganda, no significan apoyo irrestricto a la gestión de gobierno. También son víctimas de la delincuencia y el bachaqueo.

No pueden seguirse ocultándose los fallos con coartadas que nada significan para quien pasa 4 o 5 horas recorriendo los expendios de comida. Tampoco para la familia que se empobrece en atención a una macabra ideología cuyo epílogo se inscribe en el manifiesto de nada menos que del exministro de Educación, ahora jefe de la fracción parlamentaria de PSUV, Héctor Rodríguez: "no sacar a la gente de la pobreza para impedir que ascienda a la clase media".

El gobierno está obligado a acatar la voluntad mayoritaria expresada el 6-D, así como del 30% que no votó por la MUD. Las carencias creadas por esta utopía arruina por igual a todos los venezolanos y, por ende, al país. No debemos caer en depresión pues un pueblo desesperanzado difícilmente puede desarrollarse.

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