El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. / PRENSA MIRAFLORES
Cuando un gobierno controla todos los poderes y los recursos, ir a votar deja de ser un acto democrático para ser un acto de rebelión.
El 6 de diciembre habrá elecciones legislativas en Venezuela. No serán elecciones democráticas porque el fraude no solo ocurre ese día. Comienza mucho antes. Veamos algunos ejemplos.
Presos políticos
El líder de la oposición Leopoldo López se encuentra detenido sin sentencia judicial hace más de un año. Antonio Ledezma y Daniel Ceballos, ambos exalcaldes electos, también están detenidos bajo prisión domiciliaria. Los tres se suman a una larga lista de jóvenes, estudiantes, políticos, militares y simples ciudadanos que aún se encuentran presos por haber participado en protestas el año pasado.
Inhabilitaciones
En Venezuela no solo hay presos políticos, también hay políticos inhabilitados para competir. María Corina Machado fue desplazada ilegalmente de la Asamblea Nacional el año pasado. Luego de destituirla, el gobierno ordenó la prohibición de salida del país en su contra. Semanas atrás fue inhabilitada para participar en las elecciones legislativas sin fundamento legal alguno. Eso no solo significa una violación a sus derechos políticos, sino también una violación al derecho de los venezolanos a volver a elegirla como su representante en la Asamblea Nacional.
¿Libertad de expresión? No, gracias
En Venezuela los medios de comunicación libres no existen. Desde el cierre de RCTV en 2007, el gobierno ha avanzado en la creación de un sistema de hegemonía comunicacional a través del cierre de medios, la persecución a periodistas y dueños de medios, la cancelación de licencias, o la compra de grandes medios por parte de los “boliburgueses” que actúan como agentes del gobierno. Ya no existen canales de televisión o medios impresos de alcance nacional disponibles para la oposición. En este contexto, hacer campaña y llegar a la gente es una tarea casi imposible.
Circuitos electorales a la medida del oficialismo
En 2010, el chavismo reformó la ley electoral modificando los circuitos electorales, dándole mayor ponderación a aquellos distritos que tradicionalmente han votado por el gobierno. Para ganar las elecciones, la oposición necesita obtener 83 escaños y la única forma de lograrlo es venciendo en todos los circuitos reñidos y en muchos circuitos en los que jamás ha obtenido representación.
Maquinaria estatal y clientelismo: David vs. Goliath
Un estudio publicado recientemente muestra que, a enero de 2015, más de 2 millones y medio de personas son empleadas directamente por el Estado. Esto significa que alrededor de un 14% del padrón electoral tendrá miedo a votar en contra del gobierno por temor a represalias. Por otra parte, la destrucción del sector privado hace casi imposible a la oposición encontrar recursos para poder llevar adelante una campaña. A pesar de la terrible crisis económica y la caída de los precios del petróleo, el PSUV es un ministerio más y sus recursos son incalculables.
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