En la entrega anterior elabore un breve balance respecto del número de jóvenes que han emigrado del país en estos últimos 15 años. Esta diáspora profesional, afecta la estructura socio-económica nacional, pero al mismo tiempo, conmueve emocionalmente a la familia venezolana. Por ello, quiero enumerar algunas de las causas y consecuencias que ocasiona la fuga de talentos del país. Una de las
causas lo constituye el detrimento que se ha generado en la producción científica, la cual, se encuentra en los últimos lugares en América Latina, además:
Mala calidad de vida: Representa un eslabón de la cadena: alto costo de la vida, inflación, escasez, inexistencia de viviendas, malos servicios públicos, entre otros. Este indicador, obstaculiza la movilidad social del joven profesional, lo llena de angustia, de desmotivación, de desesperanza, de pánico social y le puede ocasionar trastornos emocionales impredecibles, así como desviaciones que ponen en riesgo su futuro
Poco incentivo para la realización de proyectos: Este renglón, desmotiva a los jóvenes emprendedores, quienes, al no ver cristalizado sus aspiraciones de progreso, de trabajo con esfuerzo propio, de desarrollo humano, busca alternativas fuera de su territorio.
Bajos sueldos a profesionales: Este factor, completa el círculo de inconvenientes de la juventud formada, capacitada para el trabajo. Mientras un profesional de cualquier rama de las ciencias sociales, jurídicas, políticas, de la medicina o del nivel técnico devenga en países del continente, entre 2 mil y 8 dólares ($), nuestros jóvenes poseen sueldos inferiores a 200 dólares ($). Esta situación, ahuyenta al capital humano nacional hacia la búsqueda de nuevos caminos en el exterior.
Inseguridad: El comportamiento de este fenómeno, que según cifras de organismos reconocidos, asciende a 85 muertes violentas por cada 100 mil habitantes hasta el cierre del segundo trimestre del presente año 2015, es producto del discurso violento, del elogio a la violencia y los violentos en si, esto ha sido lo fundamental en la sociedad, lo cual, se combina con una terrible impunidad generada por la falta de una consolidación institucional.
Desempleo: Mientras no se reactive el aparato productivo, mientras, no se ejecuten los “megaproyectos de infraestructura” anunciados e incumplidos, mientras no se sincere la inversión de grandes capitales, el ajuste cambiario, este indicador seguirá su curso ascendente en el país.
Riesgo país: Este factor, esta asociado básicamente a los indicadores anteriores, lo cual genera incertidumbre para la inversión, la producción y para la investigación científica y tecnológica.
Las consecuencias que se derivan de esta situación, se manifiestan en la calidad profesional del desempeño laboral, en la falta de eficiencia, de efectividad, de eficacia que genera la mano de obra no calificada o semi calificada. Lo mas triste, de este fenómeno de emigración de jóvenes, lo constituye la parte moral y familiar, porque observar lo que se siente cuando los padres, familiares, amigos, vecinos ven que estos muchachos abandonan el país, es sinceramente, doloroso, porque la familia siempre desea ver a sus hijos partir, pero con esperanzas de regreso. En el escenario actual que vive el país, donde las condiciones de vida no son esperanzadoras, la partida, es sin retorno. Muy malo para la familia, muy mal para la estructura productiva, para la sociedad en general, pero al mismo tiempo, una pesadilla permanente para quienes dirigen el país.

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