Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, diciembre 13, 2014

Venezuela y las paradojas de vivir con el dólar paralelo disparado Daniel Pardo BBC

Para salir de compras en Venezuela hay que estar al tanto de las noticias económicas del día.
Interpretar el costo de las cosas en Venezuela es como leer un texto religioso: cualquier análisis depende de quién lo haga.

Una botella de agua de litro y medio, por ejemplo, cuesta 15 bolívares, una cifra que puede equivaler a US$2,3, US$1,3, US$0,3 o US$0,08, según la tasa de cambio que se use (hay tres oficiales y una paralela o extraoficial).

Durante los últimos dos meses, la tasa del dólar libre del mercado negro se ha disparado, llegando a ser 28 veces más alta que la tasa oficial más baja.

Desde entonces lo primero que hacen los venezolanos cuando se levantan es mirar si el paralelo bajó o sigue disparado: piensan, se preguntan, especulan sobre si deben cambiar, esperar o guardar sus bolívares. Saben que los dólares son un refugio ante el vaivén cambiario.

Otro ejemplo: una hamburguesa Big Mac en McDonald’s cuesta 245 bolívares, que puede ser entre US$38 y US$1,4. Pero mañana, por la continua devaluación, puede que cueste US$1,2.

Y si se lleva esto a la macroeconomía -a las importaciones, las inversiones o las compras de un apartamento, un carro o un seguro-, paliar con este embrollo es un trabajo de tiempo completo.

Quizá este dato le ayude al confundido a esclarecer el asunto: el billete de mayor denominación en Venezuela, el de 100 bolívares, vale menos de un dólar, a la tasa paralela.

La abismal diferencia entre el oficial y el paralelo afecta a unas personas y beneficia a otras, pero deja claro que, ahora más que nunca, Venezuela puede ser un país caro -carísimo- y barato -baratísimo- al mismo tiempo.

Añádase a la ecuación una de las inflaciones más altas del mundo, precios regulados de ciertos productos y una economía importadora y dependiente del petróleo, que con la caída de su precio ha significado menos ingreso de divisas para Venezuela.

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