![]() |
| Para salir de compras en Venezuela hay que estar al tanto de las noticias económicas del día. |
Una botella de agua de litro y medio, por ejemplo, cuesta 15 bolívares, una cifra que puede equivaler a US$2,3, US$1,3, US$0,3 o US$0,08, según la tasa de cambio que se use (hay tres oficiales y una paralela o extraoficial).
Durante los últimos dos meses, la tasa del dólar libre del mercado negro se ha disparado, llegando a ser 28 veces más alta que la tasa oficial más baja.
Desde entonces lo primero que hacen los venezolanos cuando se levantan es mirar si el paralelo bajó o sigue disparado: piensan, se preguntan, especulan sobre si deben cambiar, esperar o guardar sus bolívares. Saben que los dólares son un refugio ante el vaivén cambiario.
Otro ejemplo: una hamburguesa Big Mac en McDonald’s cuesta 245 bolívares, que puede ser entre US$38 y US$1,4. Pero mañana, por la continua devaluación, puede que cueste US$1,2.
Y si se lleva esto a la macroeconomía -a las importaciones, las inversiones o las compras de un apartamento, un carro o un seguro-, paliar con este embrollo es un trabajo de tiempo completo.
Quizá este dato le ayude al confundido a esclarecer el asunto: el billete de mayor denominación en Venezuela, el de 100 bolívares, vale menos de un dólar, a la tasa paralela.
La abismal diferencia entre el oficial y el paralelo afecta a unas personas y beneficia a otras, pero deja claro que, ahora más que nunca, Venezuela puede ser un país caro -carísimo- y barato -baratísimo- al mismo tiempo.
Añádase a la ecuación una de las inflaciones más altas del mundo, precios regulados de ciertos productos y una economía importadora y dependiente del petróleo, que con la caída de su precio ha significado menos ingreso de divisas para Venezuela.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario