Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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sábado, julio 11, 2026

Venezuela: ¿Necesariamente vamos a la Hiperinflación?

 


No, no es un destino inevitable, pero el margen de maniobra es sumamente estrecho. Para que una devaluación acelerada se transforme en hiperinflación (técnicamente definida como una inflación superior al 50% mensual), se requiere que el Banco Central cometa un error específico: financiar el gasto público imprimiendo dinero sin respaldo para cubrir el hueco que deja la pérdida de valor de la moneda.

Si el gobierno y el Banco Central de Venezuela (BCV) reaccionan a tiempo, existen vías de escape macroeconómicas para frenar el colapso. Aquí están las principales alternativas y herramientas técnicas que podrían evitar ese escenario:

1. Shock de oferta de divisas (Intervención cambiaria real)

La forma más directa de frenar la devaluación no es con decretos, sino con oferta en el mercado. El BCV necesitaría volcar de manera masiva y predecible divisas en las mesas de cambio bancarias.

  • ¿Cómo se logra? Utilizando de forma transparente los ingresos de las exportaciones petroleras (por ejemplo, las regalías de Chevron y otras empresas) para quemar ese excedente de bolívares en el mercado. Si los agentes económicos ven que hay dólares suficientes al precio oficial, el pánico disminuye y la brecha se cierra.

2. Disciplina fiscal estricta (Freno a la emisión monetaria)

La devaluación se vuelve hiperinflación cuando el Estado, al ver que sus ingresos en bolívares no valen nada, empieza a emitir dinero digital (liquidez monetaria) para pagar nóminas, bonos y proveedores.

  • La alternativa: Aplicar un ancla fiscal. El gobierno tendría que congelar el gasto público rezagado o financiarlo estrictamente con recaudación de impuestos reales (como el IVA o el IGTF sobre transacciones reales) y no con la "maquinita" del BCV. Si no hay bolívares de emisión primaria circulando en exceso, no hay combustible para comprar dólares en el mercado paralelo.

3. Modificación del Encaje Legal (Apretón monetario)

El BCV tiene una herramienta técnica muy agresiva: el encaje legal (el porcentaje de depósitos que los bancos comerciales deben congelar en el Banco Central y no pueden prestar).

  • La alternativa: Mantener o elevar temporalmente el encaje para que los bancos no tengan bolívares disponibles para otorgar créditos corporativos que terminen yéndose a la compra de divisas. Es una medida contractiva que frena el crecimiento económico, pero funciona como un torniquete de emergencia para detener la hemorragia cambiaria.

4. Sinceración cambiaria controlada (Devaluación fiscal)

A veces, intentar mantener el dólar artificialmente barato es lo que causa la crisis porque debilita las reservas.

  • La alternativa: Permitir que el tipo de cambio oficial suba de forma flotante pero ordenada hasta alcanzar el precio del mercado paralelo (eliminar la brecha), absorbiendo el impacto inflacionario de un solo golpe (un one-off shock) en lugar de una devaluación diaria por goteo que alimenta la incertidumbre. Si el mercado percibe que el nuevo precio es real y sostenible, la especulación se detiene.

El factor determinante: La Confianza

En economía, las expectativas lo son todo. El problema actual es de credibilidad. Incluso si el BCV tiene los dólares, si los agentes económicos creen que no los tiene, actuarán como si estuviéramos en hiperinflación (remarcando precios por adelantado).

Para evitar el desastre, cualquier medida técnica debe ir acompañada de una explicación política y técnica transparente, tal como sugerían los profesores de LUZ. Sin transparencia sobre el estado real de las reservas y el flujo petrolero, las herramientas técnicas pierden efectividad.

¿Consideras que el BCV cuenta actualmente con el flujo de caja institucional y la credibilidad política necesaria para aplicar un plan de estabilización de este tipo?

I/A GG

Rodrigo Cabezas y Edison Morales advierten que acelerada devaluación del bolívar podría conducir a nuevo episodio hiperinflacionario



El panorama que describen los economistas Rodrigo Cabezas y Edison Morales es, sin duda, una señal de alarma justificada por el historial macroeconómico de Venezuela. Cuando un banco central pierde el ancla cambiaria, el efecto dominó en una economía altamente indexada al dólar suele ser inmediato.

Para entender la magnitud del problema y cómo se conectan los puntos que mencionan los profesores de LUZ, podemos desglosar la situación en los siguientes ejes clave:

1. La matemática detrás del pánico: Interés compuesto

El cálculo que realizan los economistas sobre el aumento del $64,4\%$ en 30 días se basa en la capitalización diaria de la tasa de devaluación ($1,66\%$).

Si llamamos $T_d$ a la tasa diaria, el factor de incremento mensual ($M$) tras $n = 30$ días se calcula matemáticamente como:

$$M = (1 + T_d)^n - 1$$

Sustituyendo los valores:

$$M = (1 + 0,0166)^{30} - 1 \approx 1,6436 - 1 = 64,36\%$$

Un salto de esta magnitud en solo un mes destruye cualquier capacidad de planificación financiera para empresas y ciudadanos.

2. El círculo vicioso de la devaluación y la inflación

Los profesores de LUZ describen con precisión varios fenómenos de la teoría económica aplicados a contextos de crisis:

  • Destrucción del salario fijo: En economías con alta inflación, el bolívar pierde su función de "reserva de valor". Quienes reciben sueldos en la moneda local sufren un impuesto inflacionario inmediato, reduciendo el consumo y contrayendo el PIB.

  • Expectativas adaptativas y cobertura: El comerciante no remarca precios basándose en lo que le costó el producto ayer, sino en cuánto le costará reponerlo mañana. Si prevé que el dólar subirá, sube los precios por encima de la devaluación actual para proteger su patrimonio, lo que acelera la inflación real de forma autocumplida.

  • Ampliación de la brecha: Cuando el dólar oficial sube abruptamente, la demanda en el mercado paralelo se dispara por el pánico, ensanchando la brecha y desarticulando los precios de referencia.

3. La gran interrogante: Las Reservas Internacionales

El reclamo técnico de los economistas al BCV apunta al corazón de la política monetaria. En teoría, el flujo de divisas por exportaciones petroleras debería utilizarse, en parte, para inyectar dólares al mercado cambiario (mesas de cambio) y estabilizar el precio de la moneda.

El dilema de fondo: Si los ingresos petroleros están ingresando pero las reservas no aumentan ni se estabiliza el tipo de cambio, el mercado asume dos escenarios posibles: o el flujo de caja es menor al anunciado, o los recursos se están desviando a partidas extrapresupuestarias, dejando al BCV sin "oxígeno" para intervenir.

Sin transparencia técnica por parte del ente emisor, la incertidumbre continuará alimentando la volatilidad y el riesgo de caer, una vez más, en el espiral hiperinflacionario.

i/a Conversación Ecomania Gustavo Guillen