La presidenta encargada Delcy Rodríguez confirmó que Venezuela ya puede acceder a repuestos y tecnología para recuperar el Sistema Eléctrico Nacional y reducir así la oscuridad impuesta por ellos mismos, una vez que durante 27 años arruinaron el sistema eléctrico nacional a través de la corrupción y expropiando empresas como la “Electricidad de Caracas y “Enelven del Zulia.
Las últimas generaciones de venezolanos no vivieron los electrificantes días del estallido social de 1989 conocido como el Caracazo, donde el bravo pueblo salió a las calles harto de los gobiernos que no le daban soluciones reales a los problemas agobiantes de aquellos días; y que tuvieron su punto implosivo, cuando una mañana amanecieron con los precios del trasporte aumentado. Hoy ese fantasma del Caracazo está apareciendo en las noches oscuras impuestas por la crisis del sistema eléctrico nacional.
En Venezuela la cosa es de corto circuito. Los cortes de electricidad son desesperantes. En casi todo el país la oscuridad se impone por más de 6 horas. La gente ya no aguanta más. Por eso han salido a protestar en distintas ciudades del territorio nacional. Cacerolazos y calles cerradas, no es vandalismo, es desespero. Es el grito de un pueblo que quiere luz, quiere agua, quiere salarios para vivir dignamente y quiere elecciones presidenciales cuanto antes.
Pero en vez de resolver el problema, qué hacen desde Miraflores. Los personeros del gobierno en Caracas y en el resto del país salen a amedrentar al ciudadano. Dicen que detrás de las protestas hay factores políticos radicales. Y amenazan con arreciar de nuevo la represión. En lugar de dar soluciones, quieren dar más cárceles, más lacrimógenas, más miedo, como en los tiempos del gobierno de quien hoy sigue preso en Nueva York.
Mientras tanto, la oscuridad sigue. El plan de administración de carga se supone que es para administrar la crisis, pero lo único que administra es la paciencia del pueblo. La gente no protesta por gusto. Protesta porque tiene días sin luz, porque no puede trabajar, porque los jóvenes no pueden estudiar, porque los enfermos se quedan sin atención médica.
Eso es ser radical. Eso es ser político. Por supuesto que no. Eso es vivir en una calamidad inhumana insoportable. A quienes desde el oficialismo amenazan con más represión, nosotros tenemos que iluminarle la verdad: Los venezolanos no queremos más oscuridad, no queremos más miedo. Queremos soluciones. Queremos luz.
Hoy en cada protesta se asoman los fantasmas del Caracazo. Venezuela no quiere regresar al pasado. Venezuela merece encenderse otra vez con una mejor calidad de vida, más democracia y más libertad.

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