
Casi seis meses después del colapso del sistema hídrico oriental, la falta de información oficial contrasta con la realidad de las comunidades. Sectores de Cumaná reciben apenas 50 % de la cuota habitual de agua, mientras la sequía amenaza con agudizar la escasez
Cumaná. Un derrumbe subterráneo en febrero, un doblete sísmico, un evento caracterizado por dos temblores de magnitud similar ocurridos en un corto intervalo de tiempo, registrado el 24 de junio con epicentro en La Guaira, y un silencio gubernamental que se prolonga desde mayo.
Esta es la secuencia que mantiene en vilo a los habitantes de los municipios Bolívar, Cruz Salmerón Acosta y Sucre, donde la parálisis del túnel Guamacán en el embalse Turimiquire, una de las reservas de agua más importantes de la región, cortó el flujo de agua potable para miles de familias.
Este sistema representa la principal infraestructura hídrica del oriente del país, encargada de trasvasar agua desde la represa hasta las plantas potabilizadoras, las instalaciones donde se purifica el recurso para hacerlo apto para el consumo, y de alimentar al acueducto submarino, una tubería extendida bajo el lecho marino que surte a la isla de Margarita.
Extraoficialmente Crónica Uno conoció que las labores dentro del referido túnel se suspendieron como medida de prevención tras los eventos telúricos. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades del Ministerio de Atención de las Aguas y de la hidrológica estatal (Hidrocaribe), la empresa pública encargada del suministro de agua en el oriente del país, no han emitido ningún reporte sobre el estado actual de los trabajos ni han respondido a las solicitudes de información.
Entre tanto, la escasez de agua potable persiste en diversos sectores de la entidad oriental.Tal es el caso de los vecinos de comunidades como Cantarrana y Quinta República de Tres Picos, donde el recurso no llega por tubería, sino mediante camiones cisterna.
Cada mañana y al final de la tarde, se puede observar a los camiones cargar agua en la autopista Antonio José de Sucre, cerca de la entrada a la parroquia San Juan.
Sin embargo, otro sector de la población cumanesa recibe el servicio a través de las conexiones rehabilitadas en los ríos Cancamure, en el valle de San Juan, y Manzanares, en la localidad de Mochimita, carretera Cumaná–Cumanacoa.
Esto se realiza mediante un esquema de racionamiento, un sistema de distribución turnada del recurso para administrar su escasez, que se anuncia de forma oficial a través del sistema de comunas, dos veces por semana.
En Manicuare persisten las excavaciones
De esta manera, los sucrenses enfrentan realidades distintas respecto al servicio de agua potable. En poblaciones como Manicuare, en la península de Araya, continúan las excavaciones indiscriminadas de pozos para extraer agua salobre, un tipo de agua que posee más sal que el agua dulce pero menos que el agua de mar.
Aunque no es apta para el consumo humano, les permite cubrir sus necesidades de aseo e higiene.

Desde el 28 de mayo pasado, cuando Johanna Carrillo, gobernadora del estado Sucre, detalló las labores asumidas por la Vicepresidencia de Obras Públicas y Servicios del Gobierno venezolano, no se ha emitido nueva información oficial.
“Hay un equipo técnico conformado por 200 hombres que trabajan en la entrada y salida del túnel (…) en la fase de tamizado o colocación de costillas metálicas para la reestructuración del túnel. Además de los equipos especializados con taladros a presión de agua, para liberar el tapón del túnel”,
declaró Carrillo.
El 20 de julio pasado, el Gobierno inauguró un pozo de aguas profundas en la comunidad de Cuesta Colorado, perteneciente a la comuna Udarba en Cumaná, para abastecer de agua potable a aproximadamente 350 familias de la zona.
Sequía agudiza la crisis
Rommel Contreras, físico e integrante de la Academia de Geohistoria del estado Sucre, hace seguimiento a la emergencia hídrica y señala en su blog Tecnología Cumanesa que el agua recibida en Cumaná está expuesta al paso de las ondas tropicales, sistemas atmosféricos que generan fuertes lluvias y ráfagas de viento, y al sedimento, material sólido que arrastran las corrientes.
Todos estos factores incrementan una turbidez, la falta de transparencia en el agua por partículas en suspensión, que la planta de tratamiento Juan José Codallos no puede procesar.
“La suma de ambos caudales, Manzanares y Cancamure se aproxima a 50 % de lo que la ciudad recibía por el túnel de trasvase, unos dos mil litros por segundo; o lo que debía recibir. Margarita y los otros municipios del estado Sucre, no reciben nada de esas fuentes, y su martirio se atiende solo desde el embalse Clavellinos”, dijo.

A su juicio, el verano y las consecuencias del fenómeno Súper Niño, un evento climático caracterizado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico que altera los patrones de lluvias e intensifica las sequías, podrían desatar una nueva crisis hídrica en Margarita y agravar aún más la situación en Cumaná.
Frente a este escenario, las comunidades sucrenses encaran los meses de mayor calor con infraestructuras al límite y un caudal reducido a la mitad. La reactivación efectiva de las obras en Turimiquire y la restitución de la vocería oficial serán los factores decisivos para contener una emergencia que amenaza con extenderse a toda la región oriental.
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