“No hay en la tierra un pueblo de mayor resistencia, ni más bueno que el mío”. Tenía que ser el poeta Andrés Eloy Blanco quien derramara esa frase tan venezolanista, frase, hecha poesía de un hombre que entendió que la poesía y la lucha eran dos caras de una misma moneda.
Andrés Eloy Blanco nació en Cumaná el 6 de agosto de 1896, el mismo año cuando Pedro Emilio Coll publica “Palabras, libro de ensayos de texto modernista en los que el gusto por el arte, la estética, la glosa y la reflexión filosófica constituyen la pauta dominante.
Siendo apenas un estudiante en la Universidad Central de Venezuela, Blanco ya participaba en la lucha de oposición a Juan Vicente Gómez. Junto a Salvador de la Plaza dirigió una revista universitaria, iniciando así su vocación intelectual. Pero la dictadura no toleraba disidencias: de 1929 a 1933 pagó caro su causa libertaria en la cárcel de La Rotunda y el Castillo de Puerto Cabello.
Fue en contacto con el dolor y las privaciones del pueblo que encontró "su voz", creando el poemario donde llamó "barco de piedra" al Castillo de Puerto Cabello. Aquellos años de cárcel forjaron en él la convicción de que la política y la poesía eran fuerzas inseparables.
Andrés Eloy fue uno de los fundadores del partido ORVE y militante del Partido Democrático Nacional (PDN), en la clandestinidad entre 1937 y 1939. En 1941, participó en la fundación de Acción Democrática, partido cuyo himno es obra suya. Ese mismo año publicó “Navegación de altura”, una cartilla cívica sobre el proceso electoral entre Medina Angarita y Rómulo Gallegos, donde postulaba la tolerancia y el equilibrio en la lucha política.
Junto con Rómulo Betancourt, formó parte de la Comisión Redactora de un Código Electoral en 1945. Salió electo como concejal de Caracas. Allí, aprendió que la política no se hace en los salones sino en las calles, junto a la gente. Su sensibilidad popular, esa que lo llevaría a escribir "Píntame angelitos negros", se nutrió del contacto cotidiano con los humildes.
En 1946, fue electo presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Desde esa tribuna, entre diciembre de 1946 y octubre de 1947, presidió los debates que dieron forma a una nueva Constitución para una Venezuela democrática. Bajo su inspiración, se impulsó el voto de la mujer venezolana y se estableció la elección directa del presidente y del Congreso, reconociendo el sufragio universal.
En febrero de 1948, el presidente Rómulo Gallegos lo nombró Ministro de Relaciones Exteriores. Con ese rol viajó a Francia a la III Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. El golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 lo condenó al exilio. Nunca regresó a Venezuela
Recordar a Andrés Eloy Blanco es un llamado a rescatar los valores de libertad, justicia y participación por los que él luchó. Su vida es testimonio de que la poesía puede ser arma contra la opresión y que la democracia se defiende también con belleza, convicción y pasión.

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