Desde esa fecha, marzo del 2021 cuando escribí algunas reflexiones que ante el marasmo y la desventura con los administradores de la cosa pública durante estos casi 30 años y después de ver lo acontecido el 24 de junio, solo me pregunto ¿qué más nos puede ocurrir?
Y con temor, porque lo malo podría estar por venir, pareciera que una respuesta negativa ronda mis pensamientos.
Los Estados Unidos de América, en una decisión que parecía arrastraría una mejoría para nuestro pueblo, como fueron los hechos militares del 3 de enero de este año y que conllevaron la captura de Nicolas Maduro y Cilia Flores para ser juzgados en los Estados Unidos, quien para el Ejecutivo americano no era un Jefe de Estado legítimo, en un ataque tan rápido como el relámpago del Catatumbo, llegaron las fuerzas militares, lo arrestaron y se lo llevaron para ser juzgado por los órganos de justicia de esa nación.
El pueblo venezolano, la verdad sea dicha, se alegró mucho por esa decisión del presidente Trump. Desafortunadamente y ante las realidades que estamos observando, solo podremos catalogar esa acción militar como lo que en el lenguaje popular se conoce como alivio de tísico.
Si, nuestra alegría duró solo unas horas, ya que la superpotencia amiga le entregó las llaves del Palacio de Misia Jacinta a los hermanos Rodriguez, ayudantes de primera mano del autodenominado presidente cuando la extra mayoría de la población venezolana creíamos que el gobierno del presidente Trump convocaria a patriotas, de gran valor de honestidad y honorabilidad, para que administraran la Republica de Venezuela y la enrumbaran por el camino, tan deseado por demás, de la transición hacia una República de principios y valores democráticos.
Pero como todos sabemos así no fue. El vice Vance nos envió como representante comercial de los MAGA al amigo del Dr Jorge Rodriguez, si, imaginan bien caros lectores, de él se trata, del embajador de Donald en la República Federal Alemana durante el primer cuatrienio: Richard Grenell, con marido y todo. Mientras que el otro aspirante a sustituir a Donald, Marco Rubio, nos envió como su representante a Mauricio Claver Carone, abogado, inversor y cabildero mayamero, quien se desempeña como enviado especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos para la región de América Latina, desde el 20 de enero de 2025.
¿Y qué ha cambiado desde ese día? Desde el 3 de enero han transcurrido 207 días, 175 días antes de que sucediera lo impensable: el terremoto de 7,5 grados de la escala de Ritcher. 175 días inspirados en el ímpetu del gobierno americano. ¿Y qué sucedió?
¿El ingreso mensual? No ha cambiado, sigue siendo de un dólar americano al mes.
¿El fluido eléctrico? Tampoco. La negación del servicio en el 80 % de la población es de entre 5 y 8 horas al día.
¿Ha mejorado el sistema médico asistencial? No. absolutamente. La población debe traer con ella desde el agua oxigenada a las gasas y buscar con sus amistades los voluntarios que donen sangre en caso de necesidad.
¿El sistema educativo?. No, en siete meses no han reparado ni una sola escuela.
Los sueldos de los maestros continuaban siendo entre 130 bolívares (aproximadamente unos $30 USD según el tipo de cambio oficial de la época) y un máximo de 450 bolívares (cerca de $100 USD) para los docentes con mayor jerarquía y años de servicio. Bajo la administración de Trump y Delcy nada ha cambiado.
¿Y con el terremoto? Las fuerzas armadas venezolanas, aquellas del versito “leales siempre traidores nunca” no se presentaron en las zonas terremotadas sino 24 horas después.
Mientras los presos políticos y militares (más de 500) hoy después de casi 7 meses continúan en ese malvado limbo. Y me pregunto ¿de quién son esos presos? ¿de Delcy o de Trump? o lo que sería aún peor: de los dos.
Y lo otro que ha ocurrido es que según el semanal l’Expansion filial española del Financial Times de Londres, el ejecutivo del presidente Trump ha vendido nuestro petróleo por la respetable cifra de al menos 13.000 millones de dólares. E inocentemente podríamos recordar aquella frase de la campaña electoral venezolana del año 1978 ¿Y donde están los reales?. No dudo de la honorabilidad de los custodios de estos dineros (no tengo razones para ello) dudo de la honorabilidad de los huéspedes del Palacio de Miraflores. Pero considero justo y apropiado que nuestros conciudadanos comiencen a ver que con vuestra cooperación se pueda vivir mejor lo que hasta ahora, helas, no hemos visto. www.expansion.com/economia/financial-times/2026/07/22/6a60799f468aebdc278b458f.html
Se habla constantemente que bajo el paraguas de la Casa Blanca el país está cambiando. Honestamente el único cambio que he visto es aquel sucedido en la madrugada del 3 de enero. Se llevaron a los esposos Maduro y nos dejaron a los hermanos Rodriguez.
Y si de verdad de cambios se trata, solo uno puedo visionar: y muy grave: aquel que de pobres avanzamos a más pobres, de sociedad pobre a sociedad paupérrima.
Bueno si, otro cambio que podemos escuchar desde el pasado 3 de enero y tan preocupante como el que más:
Pasar de país soberano, al menos en teoría, y también en la práctica, con la interrupción dispuesta por Chavez de entregarle este básico principio constitucional a la Republica de Cuba, a una nación no soberana, de la cual el presidente de los Estados Unidos impúdicamente se jacta de agregar a las reservas petroleras de los USA las de Venezuela. ¿Y quien se las dio? ¿Y cómo se permite Señor presidente decir esas inexactitudes? Ah ya entiendo, hizo como chucumbele. ¿Y quien se opone? Toda Venezuela. Todo el universo. incluida esa gran nación de la cual usted es el presidente.
Por lo tanto, después de esta reflexión es obligatorio preguntarnos: ¿Constitucionalmente que somos los venezolanos?
¿Nación en proceso de convertirse en el manoseado y despreciado por el mundo civilizado, estado número 51 de los Estados Unidos?
¿Que somos constitucionalmente?
¿Un engendro de proyecto de Estado Asociado como lo es Puerto Rico desde el 25 de julio del año 1952? ¿Que somos constitucionalmente? ¿Una dependencia de ultramar como las islas de Guam? ¿Territorio estratégico en el Pacífico occidental con gobierno local y Venezuela cabeza de playa en el mar Caribe?
Pero por Dios ¿qué está sucediendo? ¿De Guatemala a Guatepeor? Digno de Ripley, dirían mis amigos de generación, personaje de ficción de los años 60 y que según la Asociación de Academias de la Lengua Española, significa extraño, inesperado o impensable. Si, impensable. Y entonces una pregunta obligatoria para todo venezolano:
¿Y para eso se partieron el pecho y arriesgaron sus vidas Bolivar y Paez, Urdaneta y Sucre? ¿Y Romulo y Jovito? ¿Para eso se calaron la Rotunda?. ¿Y para eso Hilarion Cardozo pasó preso y maltratado sus años de primera juventud en la cárcel de El Obispo? ¿Y para eso ofrecieron sus vidas Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevalli y Antonio Pinto Salinas? ¿Para eso? ¿Y nuestro petróleo? ¿Y nuestro oro? ¿Y nuestro gas? ¿Y nuestra bauxita y nuestros minerales de tierras raras? ¿Y nuestros ríos? ¿ Y el Orinoco? ¿Y nuestras playas? ¿Y nuestro Auyantepuy? ¿Y nuestro lago de Maracaibo? ¿No será que el presidente Trump también sueña con esa pregunta?
Y si, impensable era prevenir que hoy la República de Venezuela, la misma de Simón Bolívar, el que libertó seis naciones es considerada como un protectorado de los Estados Unidos de América, que si no es de derecho todo conduce a creer que si lo es de hecho.
Y por último un respetuoso mensaje al presidente Trump: el pueblo venezolano no está bailando en las calles. Lo han informado erróneamente. Es todo lo contrario. Ese pueblo está triste, muy triste, por dos importantes razones. La primera como es de imaginar, por las inclemencias de la madre naturaleza sobre esta tierra y su pueblo. Y también presidente Trump, porque las expectativas que teníamos de sus acciones libertarias para nuestra amada y soberana patria, por ahora, no las hemos encontrado.
Raúl Ochoa Cuenca.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario