El niño Simón nació el 24 de julio de 1783. Los descendientes de este niño pertenecían a una familia de origen vasco que se hallaba establecida en Venezuela desde fines del siglo XVI, y ocupaba en la Provincia una destacada posición económica y social. Sus padres fueron el coronel don Juan Vicente Bolívar y Ponte, y doña Concepción Palacios Blanco.
Cuando el niño Simón vino al mundo se consiguió que ya tenía tres hermanos mayores que él y que sus padres le habían colocado los nombres de María Antonia, Juana y Juan Vicente, pero además que había tenido otra hermanita de nombre María del Carmen, que murió al nacer. Antes de cumplir tres años, Simón perdió a su padre, fallecido en enero de 1786.
El día en que el niño Simón fue llevado a la Pila Bautismal, justo cuando le iba a echar las aguas, el Cura cambió de opinión; y en vez de llamarlo, Pedro José Antonio de la Santísima Trinidad, tal como lo habían decidido sus padres, lo bautizó con el nombre de Simón, inspirado en la idea de que el niño pudiese convertirse, en el Simón Macabeo de las Américas.
Al enterarse su Padre Juan Vicente, de lo hecho por el clérigo, Jerez de Aristiguieta; se lo reclamó, sin imaginarse que precisamente su niño, un siglo después hasta el Imperio Británico, reconocería como llegó a pelear en 472 batallas.
Liberó 6 naciones, cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Colón y Vasco de Gama. Fue jefe de Estado de 5 naciones, cabalgó con la antorcha de la libertad la distancia lineal de 6500 kilómetros, esa distancia es aproximadamente media vuelta a la tierra.
Participó en 79 enfrentamientos, con el gran riesgo de morir en 25 de ellos. Recorrió 10 veces más que Aníbal, 3 veces más que Napoleón, y el doble de Alejandro Magno. Sus ideas de libertad fueron escritas en 92 proclamas y 2.632 cartas.
Hoy, recordamos que el mismo Bolívar, ante el terremoto de 1812 que devastó Caracas, lanzó su famosa frase: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca." Esa misma entereza es la que debemos invocar ahora. Como aquel niño Simón que desafió imperios y montañas, nosotros también saldremos adelante.

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