A 459 AÑOS DE SU FUNDACIÓN
El sol de aquel 25 julio de 1567 calentaba las aguas del Caribe y se colaba entre las montañas que abrazaban el Valle de los Caracas. Antes de que la cruz y la espada marcaran su suelo, antes de que España clavara allí su pendón de Castilla, todo este vasto territorio en era un mundo verde y salvaje, un secreto guardado por el Waraira Repano, el cerro que nuestros indígenas llamaban así y que hoy conocemos como El Ávila.
Los españoles quedaron boquiabiertos cuando ubicaron aquel majestuoso Valle entre montañas con su imponente Waraira Repano, como le decían nuestros indígenas y ahora cerro El Ávila como guardián natural. lo que ofrecía protección frente a posibles ataques y un clima favorable para el asentamiento.
Ese día, el conquistador español Diego de Losada fundó la ciudad que hoy late como el corazón de Venezuela. Losada, tras duras batallas contra los aguerridos indígenas liderados por el Cacique Guaicaipuro, levantó la Caracas de esos tiempos con el sello de la Corona española.
Fue una fundación con sentido estratégico y político: el poder colonial necesitaba un centro sólido para administrar y expandirse. Lo que después vendría en ese poblado llamado Santiago de León de Caracas, no fue sólo la edificación de casas de bahareque y calles polvorientas, sino el inicio de una historia vibrante que se ha tejido por siglos.
La ciudad se diseñó bajo el modelo clásico de damero, con una Plaza central como núcleo de la vida social y religiosa. No tardó en convertirse en Capital de la Provincia de Venezuela en 1578, transformándose en eje cultural, económico y político. Los españoles no sólo trajeron a nuestro continente, la cruz y la espada. Una vez que se fueron instalando en los diversos territorios conquistados, iban instalando Cabildos.
El Cabildo estaba constituido por los Regidores y por los alcaldes; por el Procurador y el escriba. El primer Cabildo caraqueño fue organizado por Losada en 1567 y sus dos primeros alcaldes fueron Gonzalo Osorio y Francisco Infante.
Desde entonces, Caracas ha sido escenario de rebeliones, revoluciones, sueños libertarios y también símbolo de desarrollo. Su nacimiento representa no sólo el inicio del dominio europeo, sino también el primer latido de una ciudad que, con el tiempo, hablaría de independencia y libertad.
Caracas y la Guaira, hoy están heridas por el terremoto, pero siguen vigentes. Como aquel Valle del 25 de julio de 1567, como el Waraira Repano que nunca deja de mirarnos, hoy nos dicen que aquí seguimos. Y desde esta crónica, enviamos un abrazo de aliento y solidaridad a todos los que hoy resisten y reconstruyen. Porque la historia de Caracas no es solo la de su fundación, sino la de su infinita capacidad de renacer.
“Para cantarte a ti mi Caracas
He pedido al poeta
Que les ponga a mis versos
Toda su inspiración”.

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