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miércoles, junio 10, 2026

Las apuestas estratégicas de las grandes y medias potencias


Tomada de Diario Expreso

José G Castrillo M (*) 

En la actualidad estamos frente un cambio profundo del orden internacional que nació a inicios de los noventa, cuando Estados Unidos emergió como potencia dominante, luego de la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética.  Cada potencia-nación, grande o media, en función de sus dinámicas internas y externas, busca un lugar en este orden que se fragua en forma caótica y altamente competitiva. Por tanto, procuran diseñar una hoja de ruta o apuesta estratégica para lograr un lugar en este nuevo orden, que les permita mantener sus intereses nacionales, en un marco de competición estratégica global.

En tal sentido, presentamos una breve reseña sobre las apuestas estratégicas de las grandes y medias potencias.

Estados Unidos: mantener la primacía como potencia global. Priorizar su competición sistémica con China, defender el hemisferio occidental de la influencia de otras potencias; liderar las nuevas tecnologías, controlar las energías basadas en hidrocarburos, apuntalar su industria militar y contender a sus rivales. Su nueva estrategia insiste en que los aliados asuman más responsabilidad regional, apoyando la idea de esfera de influencia (doctrina Donroe).

China: convertirse en potencia central del sistema internacional, evitando una confrontación directa con Estados Unidos. Combinar modernización militar, autosuficiencia tecnológica, control de cadenas de suministro (Belt and Road), BRICS ampliado y presencia en el Sur Global, para posicionarse globalmente. Su doctrina de seguridad integra economía, tecnología, política, sociedad y defensa, procurando “la estabilidad estratégica a largo plazo.” Beijing se ve como un primus inter pares (igual entre todos) con los Estados Unidos.

Rusia:  romper el orden euroatlántico posterior a 1991 y forzar una arquitectura de seguridad multipolar donde Moscú tenga una influencia determinante en su espacio geográfico cercano, con proyección global. Ucrania es el frente central, pero su apuesta mayor es demostrar que Occidente no puede imponer reglas unilateralmente, a una potencia nuclear.

Francia: lograr la autonomía estratégica europea y su estatus de gran potencia mediante el fortalecimiento de su disuasión nuclear propia, consolidar su industria militar, mejorar su capacidad expedicionaria y liderazgo europeo. La revisión estratégica francesa de 2025 enfatiza la defensa europea, resiliencia nacional y disuasión frente a Rusia.

Alemania: pasar de locomotora económica de Europa a potencia militar convencional regional. Su apuesta es reconstruir la Bundeswehr (Fuerzas Armadas) y liderar la defensa del flanco oriental de la OTAN, fortalecer su industria militar y convertirse en pivote logístico-militar de Europa.

Reino Unido:  seguir siendo potencia global dentro de la OTAN, manteniéndose como un aliado de EE. UU., con disuasión nuclear e inteligencia global, con capacidad para proyectar fuerza y presencia selectiva en Indo-Pacífico. La revisión de defensa de 2025 define una línea estratégica: “OTAN first”, pero no “OTAN only”.

La India: convertirse en una gran potencia autónoma del siglo XXI, sin quedar subordinada ni a Estados Unidos, ni a China, ni a Rusia, usando su economía, su demografía, su tecnología, su poder militar y su ubicación geográfica para ocupar un lugar central en el nuevo orden multipolar.

Turquía: maximizar su autonomía estratégica frente a las grandes potencias (Estados Unidos, China, Rusia). Usar su geografía como baza entre Occidente y Oriente, así como sus capacidades militares e industriales para mantener su influencia regional. Procurar no romper con la OTAN, pero tampoco subordinarse, jugando una especie de equilibrio dinámico entre los grandes bloques de poder en disputa.

Brasil: alcanzar su autonomía estratégica frente a Estados Unidos y China. Buscar consolidar su liderazgo regional, ser protagonista en el BRICS/G20, mantener su independencia diplomática, defender sus recursos naturales (Amazonía); fortalecer su industria de defensa y procurar la reforma de la gobernanza global, para ocupar un lugar en la ONU (miembro permenante del Consejo de Seguridad).

Arabia Saudita: convertirse en potencia bisagra en Medio Oriente en materia de energía, finanzas, tecnología, defensa con diplomacia regional. Equilibrar su relación con Estados Unidos, China, Rusia, Europa y actores islámicos regionales; buscar seguridad sin dependencia total de Washington.

Sudáfrica: mantener su liderazgo africano y ser la voz del Sur Global mediante BRICS, G-20, con una diplomacia no alineada. Su apuesta es convertir sus recursos minerales, ubicación geopolítica y legitimidad africana en influencia, aunque enfrenta límites económicos internos.

En definitiva, cada acto quiere materializar su apuesta estratégica en un contexto complejo. Estados Unidos quiere conservar la cima, China aspira a rediseñar el sistema y Rusia pretende romper el cerco occidental. Francia y Reino Unido quieren seguir siendo grandes potencias. Alemania quiere volver a ser potencia militar y las potencias medias quieren autonomía, recursos, influencia regional y margen de negociación en el marco de la competición entre las grandes potencias.

(*) Politólogo/Magíster en Planificación del Desarrollo Global.

https://politikaucab.net/

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