Mientras el régimen cubano celebraba un acto de propaganda en La Habana, con Raúl Castro al frente, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra los representantes del castrismo, en medio de las crecientes tensiones entre Washington y la Isla.
Las nuevas sanciones se dirigen a personas, entidades y afiliados que apoyan el aparato de seguridad del régimen o que son cómplices de corrupción o de graves violaciones de los derechos humanos. Además, la orden autoriza sanciones secundarias por realizar o facilitar transacciones con las personas sancionadas.
La orden dispone que «todos los bienes e intereses en bienes que se encuentren en EEUU, que en adelante ingresen al país o que estén bajo el control de cualquier persona estadounidense, quedan bloqueados y no pueden ser transferidos, pagados, exportados, retirados ni ser objeto de ninguna otra transacción».
Al propio tiempo, podrán ser sancionadas personas extranjeras que operen o hayan operado en sectores como energía, defensa, metales, minería, servicios financieros o cualquier otro ámbito que determinen las autoridades estadounidenses.
Asimismo, podrán ser sancionados quienes «hayan prestado asistencia material, patrocinado o proporcionado apoyo financiero, material o tecnológico» al régimen. Además, la orden ejecutiva, conociendo los manejos turbios de La Habana, veta acciones destinadas a evadir las restricciones o conspiraciones para violarlas.
Al propio tiempo, el documento firmado por Trump contiene «una advertencia implícita a Cuba, al afirmar que el Gobierno se ha alineado con Irán y con grupos militantes como Hezbolá», indicaron dos funcionarios de la Casa Blanca citados por Reuters.
«Cuba ofrece un entorno propicio para operaciones hostiles de inteligencia extranjera, militares y terroristas a menos de 160 kilómetros del territorio estadounidense», declaró uno de dichos funcionarios.
Las nuevas sanciones llegan poco después de que, este martes, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmara que las autoridades de La Habana «han extendido la alfombra de bienvenida a nuestros adversarios para que operen en territorio cubano en contra de nuestros intereses nacionales con total impunidad».
«No vamos a permitir que ningún aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a 90 millas de las costas de EEUU. Eso no va a ocurrir bajo el presidente Trump», enfatizó.
Asimismo, recalcó que «las cosas pueden mejorar en Cuba con reformas económicas serias, pero no con las personas actuales a cargo. Son económicamente incompetentes».
Al hilo de las sanciones anunciadas este viernes, la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar escribió en su perfil de X que «la era de mirar hacia otro lado ha terminado». «Durante décadas, el régimen cubano se ha alineado con los enemigos de EEUU, desplegando la alfombra roja para actores hostiles y fortaleciendo lazos con regímenes como el de Irán. Esto no es especulación. Es una realidad de seguridad nacional a solo 90 millas de nuestras costas», subrayó.
Por su parte, el también congresista cubanoamericano Carlos Giménez destacó en X que «el régimen debe entender que, si sigue operando de mala voluntad, vendrán consecuencias mucho más severas».
Las sanciones de este viernes llegan, además, después de que esta semana un inusual despliegue de medios aéreos y navales de EEUU en los alrededores de Cuba haya levantado especulaciones en torno al incremento de los preparativos para una probable acción armada contra el régimen, toda vez que el Pentágono reconoció que acelera los preparativos para una posible intervención militar en la Isla.

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