La falta de definición en los límites marítimos alimenta la confusión actual sobre el Esequibo, la zona en reclamación entre Venezuela y Guayana, le asegura a Infobae el doctor Jesús Troconis, quien propone un “arreglo provisional” que permita la participación equitativa entre Guyana y Venezuela en la explotación de los recursos de la Zona Económica Exclusiva. A su juicio el arreglo provisional ofrece ventajas evidentes, porque “favorece la paz; luego impulsa la creación de sociedades mixtas o joint ventures para la explotación conjunta de recursos, especialmente petróleo y gas, mientras se espera una decisión definitiva de la Corte Internacional de Justicia”.
Por Sebastiana Barráez | Infobae
El internacionalista sostiene que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría abrir una vía de entendimiento en la controversia por el Territorio Esequibo mediante una comisión conciliadora entre Venezuela y Guyana, presidida por el secretario de Estado, Marco Rubio, con base en la figura jurídica del Amicus Curiae. Según Troconis, una instancia de este tipo permitiría generar espacios de entendimiento y consenso sobre los 160.000 kilómetros del territorio en controversia. A su juicio, una aplicación estricta del Derecho Internacional abriría la puerta a fórmulas de concesión para empresas petroleras de cualquier origen, aunque subraya que la alternativa más conveniente sería un esquema de explotación conjunta, a través de joint ventures o compañías integradas por ambos países.
El jurista advierte que la confrontación y, en particular, una eventual guerra, “no representa una vía viable hacia la paz ni favorece el aprovechamiento de los abundantes recursos de petróleo y gas presentes en la zona”. Ante ello plantea que una salida negociada que contribuiría al desarrollo económico, político y social tanto de venezolanos como de guyaneses, además de aportar estabilidad a un diferendo que supera el siglo de historia. En la conversación con Infobae, Troconis añade que Estados Unidos, como actor central en la historia de la industria petrolera, tiene capacidad de incidencia en esta coyuntura. Recuerda que Venezuela fue durante décadas un proveedor estratégico de crudo para Washington, tanto en tiempos de guerra como de paz, y destaca que en el litigio que hoy se ventila ante la Corte Internacional de Justicia los primeros asesores jurídicos del país fueron estadounidenses.
Para el académico, Trump tiene la oportunidad de traducir en hechos sus llamados a la paz, en sintonía con la tradición de juristas como Hans Kelsen, referente del Derecho Internacional y defensor de la resolución pacífica de los conflictos.
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