Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, abril 23, 2026

LUCHAR HASTA VENCER Por: Douglas Zabala



Corría el año 1966 y el país vivía todavía su transición, gobernada en esos días por el presidente Raúl Leoni.  En la memoria del venezolano estaba caliente los recuerdos del 23 de enero de 1958, cuando una insurrección cívico-militar derrocó al general Marcos Pérez Jiménez, y se constituye el Pacto de Punto Fijo como alianza estratégica de los tres grandes partidos políticos (Acción Democrática, COPEI y Unión Republicana Democrática).

 

Este pacto excluyó al Partido Comunista de Venezuela (PCV), que había participado activamente en la lucha contra Pérez Jiménez. Esta exclusión fue una de las semillas del descontento que derivaría en la lucha armada. Una acción política militar impulsada por el triunfo de la Revolución Cubana y la misma exclusión de aquel acuerdo.

 

En sus intentos por derrocar por la vía insurreccional  a la naciente democracia, la guerrilla comienza a enfrentar serias derrotas militares y esto hace que dentro del PCV surgieran dos posturas irreconciliables: Una corriente mayoritaria, encabezada por Jesús Faria, Gustavo Machado, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, quienes consideraban que la lucha armada había fracasado  y la otra, liderada  por Douglas Bravo y sus guerrilleros, quienes insistían en el camino de la insurgencia guerrillera.

 

El 15 de marzo de 1966 el "Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos" celebra el IV aniversario de su fundación; y con ese motivo, surge el Manifiesto de Iracara, documento donde se va a reflejar las diferencias entre los militantes comunistas, liderados por Jesús Faria, Gustavo Machado, Pompeyo Márquez, Freddy Muñoz y Teodoro Petkoff; y por el otro, Douglas Bravo y los comandantes Guerrilleros, que insistían en continuar la lucha armada.  A partir de la publicación de este manifiesto, el PCV quedó fraccionado en dos grupos.

 

En la misma Revista Fuego, órgano ideológico del PRV, vamos a encontrar el deslinde entre la corriente insurreccional y quienes asumían el repliegue total de la lucha armada: "Habiendo la práctica deslindada los campos, el ala izquierda debía aceptar el reto lanzado por la historia: Construir un Partido capaz de interpretar la realidad venezolana y proyectar las luchas hacia la Liberación Nacional y el Socialismo".

 

Argelia Melet, Armando Chino Daza, Douglas Bravo, Ángel J Márquez, Alí Rodríguez, Julio Chirino, Kleber Ramírez, Leonardo González, Fabricio Ojeda, ,Elegido Sibada Magoya, Andrés Pasquier, Felipe Malaver, Luben Petkoff, Francisco Prada y Doris Francia, entre otros, impulsaron, no un grupo más de los que siempre surgen; aquella ruptura, fue el deslinde categórico de dos campos filosóficos precisos: "La ideología burguesa y pequeña burguesa, frente a la ideología proletaria, marxista leninista".  Así lo manifestaron en esos días azarosos cuando rompen orgánicamente con el Partido Comunista de Venezuela.

 

Para el PRV – FALN desde su fundación la situación no fue nada fácil, la decisión de continuar la lucha armada, en sus inicios, le provocó pérdidas irreparables. Dirigentes como Félix Faria, Luis Vera Betancourt, Fabricio Aristiguieta, Fabricio Ojeda y Nicolás Hurtado, fueron asesinados bajo torturas o caídos en combate.

 

De manera que, con semejante bautismo de fuego, este grupo de arrojados militantes estaban entrando a la historia, como uno de los movimientos políticos más aguerridos y heroicos, no solo de Venezuela, sino de una América Latina, que en esos días tronaba en rebelión desde Río Grande hasta la Patagonia.

 

El PRV dejó una honda huella en la historia del país. Quienes fuimos sus dirigentes y militantes, este 23 de abril de 2026, al cumplirse 60 años de ese hecho histórico, recordamos aquel grito libertario: ¡La línea justa es luchar hasta vencer!

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