EL PALACIO DE LOS CÓNDORES EN SUS 168 AÑOS
Después de la disolución de la Gran Colombia en 1830 Venezuela se vio involucrada en una larga posguerra de independencia, con caudillos regionales disputándose el poder y con un país que oscilaba entre el centralismo conservador y las aspiraciones federalistas de los liberales. Precisamente en ese ambiente de tensiones, la provincia de Maracaibo se proponía consolidar sus propios símbolos de autoridad.
Fue así como, en 1841, siendo gobernador el conservador José Escolástico Andrade, se colocó la primera piedra de un edificio que debía albergar la sede del gobierno regional: el futuro Palacio de los Cóndores. Las obras avanzaron lentamente, interrumpidas por las revueltas que culminaron en la Guerra Federal desarrollada entre los años 1859 y1863.
No sería sino hasta el 23 de abril de 1868, bajo el mandato del gobernador liberal Jorge Sutherland, cuando el palacio abrió sus puertas en medio de un país aún convaleciente por el federalismo armado y con el Zulia recién constituido como Estado Soberano. Aquel edificio neoclásico, diseñado por el Teniente de Ingenieros Olegario Meneses, se levantó entonces no solo como sede del poder político, sino como testigo pétreo de las esperanzas y contradicciones de una región que pugnaba por forjar su identidad.
A buen mollejero se armó en Maracaibo en 1927, durante la administración del General Vicencio Pérez Soto, cuando a este general se le ocurrió mandar añadirle dos cóndores al palacio de gobierno. Todo el que llegaba a la Plaza Bolívar salía con el cuento de que a Vicencio ahora se le había ocurrido encaramar dos “águilas” en el techo de la gobernación.
Aclarada la brollamentacion acerca de esas “águilas” en el gobierno del presidente Luis Herrera Campíns y bajo la administración del gobernador Gilberto Urdaneta Besson, en 1981 los cóndores de yeso fueron reemplazados por réplicas de fibra de vidrio. Y en 1986, estando de gobernador Omar Barboza, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional por su estilo neoclásico, bajo el gobierno nacional de Jaime Lusinchi.
Hoy, el Palacio de los Cóndores sigue siendo el epicentro del poder político en el Zulia. Desde este icónico recinto han gobernado personalidades que van desde Venancio Pulgar hasta los de reciente data, como Oswaldo Álvarez Paz, Lolita Aniyar, Francisco Arias Cárdenas, Pablo Pérez Álvarez, Omar Prieto, Manuel Rosales y el actual gobernador Luis Caldera.
El Palacio de los Cóndores, con su rica historia, siempre será el símbolo de mando en nuestro estado Zulia. Su majestuoso recinto, testigo eterno de los cambios y esperanzas de su pueblo, está ubicado en la parte norte de la Plaza Bolívar, en la calle Venezuela entre Obispo Lasso y Urdaneta, y su número es 4-46, por si acaso algún visitante extranjero o cualquier cristiano que no sea maracucho quisiera venir a conocerlo y darse una paseadita por nuestra Plaza Bolívar.
Sin embargo, contemplar este centenario palacio desde la Plaza Bolívar o desde la Catedral también nos enfrenta a una realidad que no podemos callar. El deterioro del patrimonio histórico urbano de Maracaibo sigue amenazando a nuestra ciudad: casonas republicanas derrumbadas, fachadas art déco cubiertas de carteles y edificios modernistas de los años cincuenta que avanzan en su destrucción sin que nadie alce la voz.
Las autoridades actuales, empezando por la Gobernación del Zulia y la Alcaldía de Maracaibo, tienen en sus manos la responsabilidad ineludible de poner énfasis en la conservación no sólo del Palacio de los Cóndores, sino de todo el conjunto de bienes que conforman nuestro patrimonio urbano.
Se requiere un plan integral de rescate que incluya restauración profesional, iluminación patrimonial, ordenanzas estrictas contra la alteración de fachadas históricas, y la creación de una ruta cultural que conecte el palacio con la Basílica de Chiquinquirá, el Teatro Baralt, el Paseo de las Plazas, la antigua Aduana y por supuesto mi Barrio Santa Lucía que vive su tránsito calamitoso hacia la desaparición como el viejo y desaparecido Saladillo.
Las nuevas generaciones de maracuchos tienen derecho a seguir teniendo los referentes históricos de nuestro pasado, no a cambiarlos por centros comerciales o estacionamientos. Solo invirtiendo en esa memoria construiremos ciudadanos orgullosos de su identidad. El Palacio de los Cóndores nos mira desde hace 158 años como el gran Vigía zuliano, hagamos que su mirada no se vuelva triste y siga orientando el camino del Zulia.

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