Las fotografías difundidas este miércoles por la Casa del Rey tras el encuentro de Felipe VI con María Corina Machado en Valparaíso, en el marco de la toma de posesión del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, mostraron la cercanía y admiración entre ambos líderes. El primer saludo entre ellos tuvo lugar en un salón repleto de gente y ahí solo se dieron la mano. Pero, minutos después, ante un recogido número de personas de ambas delegaciones y un ambiente más distendido, el Rey y la líder opositora al régimen chavista estrecharon sus brazos y se dieron un caluroso abrazo, para luego dirigirse a una pequeña sala en la que mantuvieron una reunión en la que por parte del Gobierno solo estuvo presente la Secretaria de Estado de Iberoamérica, Susana Sumelzo, quien aparece de fondo en la foto del Rey y Machado.
Según fuentes conocedoras del encuentro, lo primero que hizo la líder opositora nada más ver a Felipe VI fue agradecerle, a él y a la Casa del Rey, el encuentro. Puso en valor y destacó «el legado del reino en su liderazgo en Hispanoamérica» y advirtió sobre la necesidad de «hacer puentes con Hispanoamérica y Europa», algo en lo que España tiene un papel esencial. En este sentido, Machado le pidió al Rey que «España asuma liderazgo en la nueva geopolítica hispanoamericana y que ayude a construir la transición en Venezuela con la gente, tanto los que están dentro del territorio como los nueve millones que se fueron», lo que no dejó de ser un mensaje velado hacia el Gobierno de Pedro Sánchez y a la mediación que el expresidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, lleva haciendo desde hace años, según él, para ayudar al pueblo venezolano.
Machado planteó que «el Gobierno de España está ante una oportunidad histórica para reivindicar los verdaderos valores democráticos y apoyarlos». Se trata de un movimiento democrático y legítimo que «debe ser escuchado, defendido y reconocido» por España. Tras sus palabras, Felipe VI le transmitió a Machado su profundo respeto y reconocimiento, hacia su figura y lo que representa: la lucha histórica del pueblo venezolano. El Rey le trasladó su profunda empatía ante la magnitud de cada uno de los logros de los venezolanos por conseguir que su país vuelva a ser libre.
Según informan a ABC fuentes presentes en el encuentro, «fue especialmente cálido» y dejó una imagen de respaldo político por parte de la Corona a la causa democrática venezolana, con énfasis por parte de Don Felipe en la urgencia de unas elecciones y en la legitimidad del proceso de 2024. La cita tenía además un valor singular: fue el primer contacto conocido entre el Rey y la líder opositora venezolana, que además no figuraba en la agenda de actos oficiales difundida previamente por el Palacio de la Zarzuela, que sí contenía otros encuentros con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y con el presidente de Honduras, Nasry Asfura. Pese a ello, Zarzuela informó posteriormente de la reunión y distribuyó dos imágenes del encuentro.

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