En esta ley de amnistía no se reconoce la necesidad de desmantelar el andamiaje jurídico que el chavismo ha construido para perseguir y torturar a venezolanos. Mientras esas leyes no se deroguen, no existen garantías de que estas atrocidades no se repitan

Desde que Delcy Rodríguez anunció que llevaría a la Asamblea Nacional una ley de amnistía, afirmé de inmediato que esta iniciativa carecería de mecanismos reales capaces de conducir al país hacia una verdadera reconciliación nacional. Lo hice con base en el conocimiento acumulado tras décadas de estudiar al chavismo y hacerle oposición.
El proyecto de ley aprobado en primera discusión confirma lo que ya habíamos advertido en dos oportunidades en PanAm Post: esta amnistía de los hermanos Rodríguez se mueve entre el peligro de la ambigüedad y las generalidades. Se trata de una ley de apenas trece artículos breves que, desde la superficialidad, parece enfocarse únicamente en bajar las tensiones políticas y ganar tiempo ante la opinión pública. No es una ley centrada en las víctimas. El chavismo deja claro que no tiene intención de reconciliarse con los venezolanos, ni de hacer justicia, ni de reparar a las víctimas, y mucho menos de desmontar su aparato represor.
En esta ley de amnistía no se reconoce la necesidad de desmantelar el andamiaje jurídico que el chavismo ha construido para perseguir y torturar a venezolanos. Mientras esas leyes no se deroguen, no existen garantías de que estas atrocidades no se repitan. Tampoco se hace referencia a la eliminación de la policía política, instrumento utilizado durante décadas para ejecutar las órdenes de la élite chavista contra la oposición.
No se contemplan mecanismos de reparación para las víctimas en ningún sentido. Esto deja en el desamparo a miles de familias cuyos derechos humanos han sido violados. Por el contrario, el chavismo intenta colocarse como víctima de agresiones, afirmando que “perdona” a sus supuestos agresores «fascistas y terroristas». Con cinismo, han llegado a decir que “le están dando una oportunidad” al pueblo para reivindicarse con ellos.
Los exiliados no contamos con garantías reales para regresar con tranquilidad. El chavismo puede simplemente ignorar los casos que le convengan, mientras las inhabilitaciones políticas se convierten en nuevas monedas de cambio ante la potencial ausencia de rehenes.
Para reforzar la puesta en escena de esta amnistía, el chavismo se ha llevado (otra vez) a Venezuela al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, figura que ha dejado una huella oscura en la historia reciente del país y que genera aún menos confianza en un momento en el que los venezolanos se unen por la liberación de todos los presos políticos.
A estas alturas, resultan desacertados los argumentos que sostienen que esta ley fue “enviada por los norteamericanos”. También queda claro que el chavismo no escucha a las universidades, a la Iglesia, a las ONG ni a los familiares de las víctimas. Por el contrario, desprecia su existencia y se burla de todos ellos con sus acciones.
El chavismo menosprecia la nobleza de los venezolanos que, de buena fe, están dispuestos a tender la mano para poner fin a esta era de violencia chavista que tanto sufrimiento ha causado.
Frente a esta situación, la sociedad venezolana ha demostrado cohesión y consenso en torno a lo que debería contener una verdadera ley de amnistía: reconocimiento, memoria, verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. La sociedad está demostrando madurez, disposición y una profunda conciencia histórica para refundar el sistema político del país sin violencia.
Pero un paso a la vez. Si el chavismo pretende usar la liberación de presos políticos con esta ley de amnistía solo para bajar tensiones y aliviar la presión de Estados Unidos, que lo haga, porque hoy lo más urgente es detener el sufrimiento atroz de miles de familias venezolanas.
Sin embargo, queda el amargo sabor de la indignación que produce la impunidad. ¿Tendrán los venezolanos, organizados como sociedad civil, que recurrir a la embajada de los Estados Unidos para obligar a los Rodríguez a que aprueben una ley de amnistía como corresponde?
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