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viernes, enero 30, 2026

El mercado no vive de promesas

 


El mercado volvió a hacer lo que mejor sabe: ponerle precio a las promesas. Y esta vez, la inteligencia artificial no salió bien parada. Soy Carlos Rodríguez Salcedo, editor de Mercados, y así fue el ritmo bursátil de hoy.


La inteligencia artificial ha sido la gran promesa del mercado, pero ahora empieza a convertirse en su gran duda. Microsoft (MSFT) se desplomó y arrastró al Nasdaq, en una jornada que reflejó el giro del humor inversor: de la euforia por el futuro al escepticismo por los resultados.

Las acciones de la tecnológica registraron su peor caída diaria desde la pandemia, tras presentar resultados que dejaron más interrogantes que certezas sobre el retorno de sus inversiones masivas en IA. Fue un baño de realidad: el mercado ya no premia promesas, exige resultados.

El revés de Microsoft golpeó a todo el sector tecnológico y la empresa sufrió la segunda mayor caída diaria de capitalización bursátil de la historia. Meta (META) logró destacar con un balance más sólido, pero el alivio duró poco y las dudas persistieron. La atención se trasladó a Apple (AAPL), que reportó al cierre con nuevas pistas sobre márgenes y consumo.

La temporada de balances aún está en sus primeros capítulos, pero ya deja entrever una tendencia: el mercado castiga con más dureza las decepciones. El movimiento promedio de las acciones tras presentar resultados, en relación con su índice de referencia, cayó a terreno negativo por primera vez en dos años, reflejando un castigo sistemático a las decepciones, según datos de Bloomberg.

Fuera del terreno tecnológico, el oro y el petróleo marcaron contrastes. El metal precioso sufrió una fuerte corrección tras superar los US$5.500 la onza. En cambio, el petróleo se disparó: el Brent superó los US$71 por primera vez desde julio, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y amenazas de Trump hacia Irán, que reavivaron el riesgo en el estrecho de Ormuz.

Mientras el petróleo sube por miedo y el oro cae por necesidad, la narrativa de la IA vuelve a ser puesta a prueba. Microsoft dejó en claro que, en este mercado, soñar ya no alcanza y el castigo puede ser severo. El margen para fallar se achica, incluso para los gigantes. Cuéntenme qué ven en carlos.rodriguez@bloomberglinea.com.

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