A una semana de la incursión de EEUU en Venezuela, renuncia la estructura detrás de la candidatura de Bachelet para la secretaría de la ONU.

Como un castillo de naipes se desmorona la candidatura a la secretaria de las Naciones Unidas de la expresidente de Chile, Michelle Bachelet. La férrea defensa del gobierno de Gabriel Boric al dictador chavista, Nicolás Maduro, ante el organismo internacional tras su captura por fuerzas militares de Estados Unidos, dilapidó su aspiración de alcanzar el cargo a finales de este año.
A una semana de la incursión en Venezuela, la estructura responsable de impulsar a la exmandataria austral para el puesto que será sometido a votación en diciembre, comienza a dimitir. La primera en hacerlo ha sido su jefa de campaña, la socialista Paulina Narváez, quien se desempeñaba como la embajadora de la nación austral ante la ONU.
La alta funcionaria diplomática renunció a su rol para asumir, a partir del 17 de enero, un nuevo puesto en la dirección regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), con sede en Panamá. Su giro deja a Bachelet sin su principal promotora entre las delegaciones extranjeras.
Es una dimisión de impacto considerando además que Narváez tiene en su historial su trabajo como vocera de gobierno en las administraciones de Bachelet, desempeño que la convirtió en su carta para las primarias de la izquierda en 2021. Un reporte de ExAnte filtra que en el equipo del presidente electo, el republicano, José Antonio Kast, la decisión de Narváez es un indicativo de que la candidatura tiene dificultades serias. No se equivocan.
Nuevo orden que complica
El arribo de un figura identificada con el progresismo a la secretaria de la ONU como Bachelet tiene pocas probabilidades después de la incursión de Estados Unidos en Venezuela. Se ve nítido a una semana de la medida dispuesta por el presidente Donald Trump.
Las acciones del mandatario para desmantelar al régimen chavista liderado por Maduro abre el debate sobre la necesidad de reformar los alcances del derecho internacional, con el fin de evitar que estructuras abusivas encuentren protección para perpetuar la violación sistemática de los derechos humanos, la restricción de la libertad de expresión y la corrupción bajo el argumento de «soberanía de los pueblos» e «integridad territorial».
Una voz determinada al respecto resulta imprescindible. Bachelet hasta ahora guarda silencio. Está fuera de los reflectores y lejos de los micrófonos. Competir con sigilo resulta poco estratégico cuando emerge un «nuevo orden mundial», que, sin duda, pasa de un enfoque globalizador a uno geopolítico, sin relaciones ni cooperaciones blandas sino basadas en las normas, así lo predice el presidente de Argentina, Javier Milei.
¿Reconsiderará su postulación Bachelet o se alineará con el contexto? La Tercera revela que la expresidente de 74 años, suspendió sus actividades de campaña para analizar. Bajarse es una opción después de contar con pasos como directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Una declinación no sería una sorpresa. «Tengo mis principios y yo no me vendo, si yo llego a las Naciones Unidas, va a ser con lo mismo, alinear los principios de la Carta de las Naciones Unidas y, además, no siendo temerosa de las presiones de nadie”.
Inscripción en suspenso
Lo más claro ahora es que la candidatura de Bachelet en la secretaría de la ONU pende de un hilo. De hecho, su nombre aún está fuera del listado de inscripciones formales del ente porque después del después del triunfo de Kast, el gobierno de Boric se ha abstenido de hacer el trámite.
Si bien Kast sostuvo una reunión con la expresidenta en diciembre, el encuentro no arrojó una posición concreta de respaldo. El republicano que tomará el poder el 11 de marzo, sólo habló de la necesidad de «evaluar» el respaldo. Ello implicaría una revisión del presupuesto, los apoyos comprometidos con terceros países, el perfil de otros candidatos y la alta posibilidad de veto de alguno de los miembros del consejo de seguridad de la ONU, entre ellos, Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia y Rusia en medio del nuevo escenario geopolítico.
El de EE.UU a Bachelet es seguro si se tiene en cuenta que Trump emitió una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 de la ONU, por considerar que son contrarios a los intereses nacionales. La disposición representa una merma del 20% de los recursos de la instancia. Con ella, sería peor.
La única esperanza de Bachelet es el trabajo de la comisión que mantiene la Cancillería para mover la candidatura. En ese sentido, la cartera que lidera Alberto van Klaveren designó como director multilateral a Frank Tressle, un diplomático de carrera.
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