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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

miércoles, septiembre 03, 2025

El eje autocrático: la fotografía en la que la gran ausente es la democracia


Aunque suene manida, en este caso parece cierta la frase de que una imagen vale más que mil palabras. La exhibición pública del poderío militar, junto a la cercanía pública mostrada por las figuras que controlan el poder en Moscú, Beijing y Pyongyang, simboliza tal vez el inicio de una nueva era en un mundo que dejó de ser unipolar

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Fue un evento cargado de simbolismo geopolítico. La puesta en escena privilegió, entre muchos otros invitados en su gran mayoría igualmente autócratas, el protagonismo de los presidentes de China, Xi Jinping y de Rusia, Vladimir Putin, junto al mandamás de Corea del Norte, Kim Jong Un, mientras presenciaban el imponente desfile militar en la Plaza de Tiananmén con motivo del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Este despliegue -que según reseña la prensa internacional, incluyó misiles hipersónicos, drones submarinos y armamento con capacidad nuclear- no solo destacó el poderío militar chino, sino que marcó un hito en la consolidación de un bloque de regímenes autocráticos que parece desafiar, y no de forma velada, el orden internacional posterior a la segunda guerra, liderado por Occidente (Estados Unidos y Europa Occidental).

El desfile, un espectáculo poco habitual para China, exhibió a miles de soldados marchando en perfecta sincronía, tanques, aviones de combate y tecnología militar de última generación.

La presencia de Putin y Kim, flanqueando a Xi en la tribuna, proyectó una imagen de unidad entre tres gobiernos caracterizados por su autoritarismo, la represión de libertades individuales y la censura interna. Este evento no solo conmemoró una efeméride histórica, sino que sirvió como una demostración de fuerza y cohesión. No sólo fue un evento militar, sino una cuidada escena de comunicación política.

China, Rusia y Corea del Norte, junto con invitados como el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, el bielorruso, Alexander Lukashenko, y el cubano, Miguel Díaz-Canel, representan regímenes que enfrentan sanciones internacionales y críticas por violaciones a los derechos humanos y agresiones militares.

La reunión en Beijing, precedida por una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, refuerza la narrativa de un bloque alternativo que busca contrarrestar la influencia de Estados Unidos y sus aliados occidentales. Este frente se consolida en el ámbito comercial a través de iniciativas como los BRICS o la propia OCS y apunta a convertirse en un polo armamentístico con capacidades nucleares, un aspecto que genera preocupación en diversos ámbitos e instancias globales.

Analistas señalan que la presencia conjunta de Xi, Putin y Kim simboliza un paso hacia una mayor coordinación entre estos países que comparten una postura crítica hacia el orden global liderado por Washington. Aunque no se ha formalizado una alianza militar explícita, la imagen de estos líderes caminando codo a codo en Tiananmén envía un mensaje claro sobre sus intenciones de proyectar cercanía, en un escenario internacional en el cual la voz de EEUU no es el foco exclusivo de poder económico y/o militar.

El evento también resaltó las dinámicas internas de este bloque. China, como principal socio comercial de Corea del Norte y comprador clave de recursos rusos, actúa como un eje estabilizador, mientras que Rusia y Corea del Norte, bajo sanciones, encuentran en Beijing un respaldo diplomático crucial.

No es un asunto menor que estamos en presencia de la primera aparición en un evento multilateral de Kim Jong Un desde que asumió el poder en 2011.

En un contexto de tensiones globales, con Estados Unidos reestructurando sus alianzas y aplicando aranceles comerciales, la reunión de Beijing puede interpretarse como el inicio de una era en la que este bloque autocrático busca no solo consolidar su influencia económica, sino también proyectar un poder militar unificado, con capacidades nucleares que desafían el statu quo global.

Sin ser un tema central, fue llamativa la ausencia de un invitado: Nicolás Maduro. Dada la protección que ofrece China a gobernantes sancionados para que acudieran a Beijing, como lo evidencia la lista de invitados, no pasó desapercibida la ausencia de Maduro e incluso de su vicepresidenta Delcy Rodríguez. Que la representación del país la haya ejercido Jorge Rodríguez, en su rol de presidente de la Asamblea Nacional, ha sido motivo de diversos memes en redes sociales y teorías de todo tipo, por las eventuales reuniones privadas de quien ha sido el negociador estrella del madurismo, en esta estadía en Beijing.

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